El ayuno, acompañado del esfuerzo físico hace que la salud se vea afectada, así como el rendimiento del individuo. Para poder entender los riesgos derivados del ayuno, primero en El Faro de Ceuta haremos una retrospectiva de dicha práctica.
Para los musulmanes no es solamente un tiempo, sino un estado del alma, es el mes de la continencia. Es el momento en el cual cada individuo se educa en la contención que le recuerda que no es nada sin Alá, ya que descubre todo lo que recibe por gracia de su Dios, que nada lo ha obtenido por su propio mérito. Deben negarse a lo material y alegrarse por dicho sacrificio ya que la abstención es un combate por su fe.
El Ramadán es un aspecto que hace más susceptibles al riesgo a aquellos que lo practican. Síntomas como la deshidratación, la fatiga, la falta de iniciativa y energía (abulia), la apatía o la somnolencia y los temidos mareos suelen hacer aparición en las semanas más complicadas de este mes sagrado.
Lógicamente, la práctica del ayuno, a pesar de la experiencia, suelen afectar al desempeño normal de cualquier trabajador en cualquier sector, pero especialmente en aquellos que están más expuesto al esfuerzo físico o la necesidad de concentración.
En cualquiera de los casos, para Isabel Mata, asesora laboral del sindicato UGT, la conciliación es la clave para solucionar cualquier circunstancia que se pueda presentar en estos días. “Las empresas están muy concienciadas con el Ramadán y es habitual que brinden facilidades a los trabajadores para poder cumplir con lo que le requiere la práctica del ayuno y sus consecuencias”, señala.
“Desde el sindicato no apreciamos un incremento de accidentes laborales coincidiendo con el mes de Ramadán y los trabajadores toman precauciones si bien, desde las empresas, hay comprensión con este mes de sacrificios dando flexibilidad para ausentarse si se encuentran mal, si tienen que anticipar su salida para realizar la ruptura del ayuno y situaciones similares”, asevera Mata.
Se aprecian riesgos laborales que se derivan de la práctica del Ramadán, “dado que hace que tus fuerzas mermen un poco respecto a un mes ordinario. El sector que más se vería afectado sería el de la construcción, pero no se aprecia un aumento del número de accidentes”.
“No vemos un incremento, al menos en los 10 años que llevo desempeñando este puesto, lo que si podemos decir es que notamos un mayor nivel de sensibilización de las empresas y aunque no hay medidas recogidas de forma específica en la negociaciones colectivas, en los convenios ni similares, tenemos constancia que son numerosas las empresas que a nivel interno son flexibles en estas fechas”, manifiesta.
Sin embargo, no existe como tal un plan de formación ante los riesgos laborales en un mes tan señalado como es este. “Existen recomendaciones a nivel práctico para identificar síntomas e incrementar el cuidado de situaciones que impliquen ciertos riesgos, e indicamos a aquellos trabajadores y empresas que se dirijan al sindicato para saber qué hacer en determinadas situaciones”, manifiesta. Por regla general, las empresas están muy sensibilizadas y eso es fundamental para la flexibilidad que se requiere este mes, concluye.
Isabel Mata, asesora laboral UGT: "Hay un gran nivel de sensibilidad en las empresas durante el mes de Ramadán"
Por norma general, los trabajadores identifican muy bien cualquier síntoma relacionado con la práctica del Ramadán y están ellos mismos en alerta en sus puestos de trabajo. «No obstante, insisto en que la flexibilidad de la que se suele disfrutar en Ceuta por parte de las empresas a la hora de adecuar horarios para entrar más tarde, salir más tarde también, o incluso solicitar las permisos durante este mes o parte de él, no supone por regla general un conflicto, pocos nos han llegado», asegura.
Lo cierto es que, de cualquier manera, la celebración del Ramadán es un hecho que está armonizado en todos los niveles, ya sea en el social, el laboral, el sanitario. Cuando se inicia, todos los ciudadanos saben que durante este mes, profesemos o no la fe musulmana, los tiempos se ralentizan para adecuarlos a este ritmo que marcará un mes con restricciones y las noches cobran vida.
Los síntomas que más se acusan y están relacionados con el ayuno y los cambios horarios son, sobre todo, los mareos y la debilidad física. La clave está en intentan conciliar como un hecho más, que la práctica del Ramadán de los trabajadores no los lleven a arriesgar e ir al límite del malestar; Si se encuentran mal, que lo comuniquen a las empresas, que seguro que hay formas de acondicionar el servicio y sustituir, en el caso que se requiera, a la persona o modificar su horario, concluye Mata.
Artículo innecesario , mas bien parece intentar una conciencacionn a las empresas que nadie ha pedido pretendiendo así atribuirse un punto a favor del sindicato. Las prácticas religiosas son de cada uno, personales e intransferibles, como el ocumento de identidad. Todo esfuerzo, realizado en este mes sagrado tiene su recompensa. Esto de poner a los musulmanes como alma en pena en Ramadsn, no ests bien y no es cierto. Los.sindicstis dedicaros a no vender a los trabajadores cuando os necesitan,, de las cuestiones religiosas ,ya se ocupa uno de si mismo. Menuda panda, no dan puntada sin hilo.
Nada que en ramadan y semana santa nadie trabaje que los sindicatos les van a llevar la paga a sus casas