La Consejería de Sanidad ha confirmado un caso positivo de rabia en un perro. Empezarán a activarse todos los protocolos: Se reunirá con carácter urgente el Comité de Lucha Antirrábica para establecer las medidas previstas en el Plan de Contingencia para el control de la rabia en animales domésticos en España.
Se baraja que la procedencia del perro sea de Marruecos aunque es una hipótesis difícil de demostrar ya que el can carecía de chip y de toda identificación que podría dar una pista al respecto.
Nadie debería cuestionar los protocolos de seguridad que se despliegan en estos casos, aunque nos parezcan estrictos, incómodos y largos en el tiempo.
La rabia solo se da esporádicamente en las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, debido a su proximidad con Marruecos.
El tráfico de personas y animales y la cercanía geográfica con países en los que la rabia es endémica hacen posible la reintroducción de la enfermedad.
Esperaremos el dictamen de los técnicos para complir las normas y cambiar los hábitos cilotidianos.
En una ciudad donde la mayoría de las situaciones se alejan de la mano de Dios es de extrañar la diligencia mostrada en este asunto: clausura de instalaciones, vacunas en regla, prohibición de llevar sueltos a los perros sea donde sea, vigilancia de animales indocumentado...
Ante estos hechos se siguen los procedimientos habituales marcados por sanidad. Ceuta " cumple con la legislación a rajatabla".
Me pregunto por los gatos callejeros, por las colonias clandestinas, por los felinos que campan por nuestras calles como Pedro por su casa.
Sigo preguntándome como actúa la ciudad con las plagas de cacas de perros que adornan los barrios alejados del Centro, los olores a pipí, la suciedad de las calles, las plagas de ratas, las basuras abandonadas por tierra y mar, los escombros que aparecen ante nuestras narices, las playas con más mierda que el palo de un gallinero, algunos edificios históricos carcomidos por el paso del tiempo, las miles de cucarachas enviadas como plaga bíblica, la dejadez de los montes, la ausencia de inspectores de sanidad en cafeterías y bares en los que entrar al aseo supone el riesgo de vomitar hasta los calostros, el caos de botellas, cristales y desperdicios cuando los botellones en la marina.
¿No existe protocolo para ello? ¿No hay voz de alarma de la Consejería? ¿Se pasan las denuncias por el arco del triunfo? ¿Se quedan las autoridades ciegas, sordas, mudas, tuertas, mancas y cojas haciendo mutis por el foro?
¿Cuántos consejeros de la ciudad viven en Hadú, Benzú, el Príncipe, los rosales o la Pantera? No tengo ni idea y no es una pregunta retórica. Si fuera así, sería extraño que no denunciaran la situación insalubre de sus barrios.
Y así, aunque no tenemos rabia estamos tan rabiosos que incluso podríamos morder, metafóricamente hablando.
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