Los buenos alcaldes son aquellos que se fijan en los detalles de la gente de su pueblo, los detalles que realmente importan. Los buenos alcaldes son aquellos que ponen a sus concejales a resolver los problemas que ellos mismos han causado para evitar que un ciudadano se vea en la calle. Si Juan Vivas se considera un buen alcalde de este pueblo tendrá que interesarse desde el minuto 1 por el caso de Jorge, un trabajador al que la obra de Claudio Vázquez ordenada por el Ayuntamiento le está llevando a una auténtica ruina. Una ruina que tiene como culpable el Ayuntamiento, al que se le avisó con tiempo de lo que estaba pasando pero no intervino; el Ayuntamiento que ahora no está moviendo un dedo para solucionar lo que ha causado porque quienes se dicen responsables de áreas se pasan la pelota de unos a otros.
Jorge González lleva toda la vida con el quiosco cuya gestión heredó de su padre. Es un quiosco con historia, mucho más antiguo que viviendas y barriadas levantadas con posterioridad. Jorge se ganaba la vida vendiendo lo que se vende en un quiosco y salía adelante porque los clientes podían entrar, salir, parar, comprar y marchar.
¿Qué sucede ahora? Que le han dejado atrapado en una especie de ratonera. Los coches no tienen espacio para parar y si lo hacen, ocupan el carril y se llevan de regalo la multa de la Policía. Tampoco pueden parar los proveedores, que también han sido multados. La obra de Claudio Vázquez le dejó completamente atrapado, aislado, sin que los clientes puedan acudir con las facilidades de antes para hacer sus compras.
Jorge ya no enciende ni la luz cuando abre el establecimiento para bajar gastos, hace malabarismos con el ánimo de intentar pagar el alquiler y en su rostro queda la desesperación de no saber ya a quién recurrir, mientras su negocio se queda cada vez más desangelado, sin nada que ofrecer más allá de tabaco y apuestas.
Lo más grave de todo es que cuando se estaba haciendo la obra se avisó de lo que se veía venir, se alertó y se pidió que dejaran un espacio para que al menos los coches pudieran parar y comprar. No se hizo, ni tampoco se ha enmendado el error y pasan los meses pesando como losas para la vida de Jorge y toda su familia. Les han hecho una buena.
Su historia es la encarnada por el eslabón más débil de una cadena que debe protegerse. Está bien todo eso de ir a buscar alianzas estratégicas y nuevos negocios que animen el futuro de Ceuta. Pero que se haga sin olvidar los que ya están aquí, los que arrastran años, los que son historia e incongruentemente terminan obteniendo este desprecio. Ni Jorge ni su quiosco merecen esta situación adversa. Verá Juan Vivas qué alcalde dice ser.
Yass Naubelle, influencer de 30 años, de nacionalidad francesa y origen argelino, fue detenida por…
Ceuta ya conoce los nombres de sus Reinas de las Fiestas Patronales 2026. En una…
Cáritas Diocesana de Ceuta ha anunciado su adhesión a las iniciativas de apoyo para las…
La Secretaría de Estado de Artesanía y Economía Social y Solidaria de Marruecos ha emitido…
La Real Federación de Fútbol de Ceuta celebró el acto de entrega de premios de…
La tarde de este viernes quedará para siempre en el recuerdo de Omar y Claudia.…