Dice la Delegación del Gobierno que traslada a Madrid todo lo que sucede en Ceuta. Es decir, en la capital de España saben perfectamente a qué nos atenemos y en qué situación nos encontramos. Deben tener cientos de informes ordenados cronológicamente de cómo ha ido degenerando la situación en la ciudad respecto de las relaciones mantenidas con Marruecos. Lo que nadie nos explica es por qué no se actúa para recuperar la normalidad y terminar con un bloqueo que, si ustedes lo analizan, solo se queda en Ceuta. Ni siquiera merece interés informativo de Algeciras hacia arriba, salvo pequeños resquicios en forma de artículos aislados y alguna que otra conferencia de reducido auditorio.
El problema es grave, aunque haya quien en Ceuta siga pensando que las consecuencias negativas solo son para unos pocos. Ahora quizá ya son más los que ven la situación por el veto al pescado, acaban de descubrir a qué crisis nos enfrentamos por culpa del estómago cuando llevamos meses asistiendo a una lectura pausada y escrita línea a línea de un auténtico plante a Ceuta. Y claro, en esta tierra no todos somos funcionarios, ni pertenecemos a grupos profesionales concretos cuyas nóminas no dependen del ciclo económico de la propia ciudad. Esto es una cadena y cuando las dentelladas de la frontera empiecen a tener más mordeduras el ciclo de víctimas será mucho mayor.
Puedo intentar entender -de momento no lo he logrado- que la Delegación del Gobierno haya estado callada al no haberse anunciado la renovación de su titular. Y digo que no lo he logrado, porque se hubiera producido o no esa ratificación, la autoridad responsable debe dar la cara y comparecer ante la ciudadanía cueste lo que cueste para explicar lo que está sucediendo, hacerlo con la sinceridad y con la transparencia que necesita una sociedad que permanece incrédula ante lo que está pasando. Esa parte de la sociedad que le gustaría estar dormida pero no puede, porque el mantenimiento de sus familias y su presente -ya no piensan en futuro- depende de una tranquilidad que hoy por hoy está quebrada.






