La quema de vehículos en la ciudad ya no es un problema más en la ciudad, ya se ha convertido en un mal endémico por excelencia. Pero ahora no afecta únicamente a coches abandonados o a movidas de venganzas y vehículos robados. Cualquiera puede ser víctima de estos desalmados. Un coche recién comprado, por simple envidia o maldad, por crueldad, o porque sencillamente el vehículo se encontraba en el sitio inadecuado en el momento inadecuado es motivo de que al día siguiente la ilusión de tener coche nuevo se trunque en auténtico disgusto. Cualquiera puede ser el próximo objetivo de uno de estos desalmados que, a las tantas de la madrugada, aprovechan una calle solitaria para hacer las suyas.¿Y qué puede hacer el ciudadano? Cruzar los dedos y confiar en que nuestro vehículo no se convierta en objeto de deseo de este pirómano.





