Colaboraciones

¡Qué temperatura hace!

Frente al clima que estamos viviendo, y en el ir y devenir de nuestro día a día, cada vez más, nos inclinamos convenidamente a la necesidad de reducir las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero. A este convencimiento, del ciudadano de a pie y del que no lo pueda ser, se suman las advertencias de la clase científica, advirtiendo de los catastróficos niveles de calentamiento para final de siglo, si estas emisiones no se van reduciendo.

Sin embargo, en el reciente encuentro político de Bruselas, el horizonte de 2050 para haber puesto fin a la mayor parte de emisiones de gases invernadero, no ha conseguido el acuerdo de todos los Estados miembros. Así, Alemania, Polonia y la Republica Checa, entre otros, no congeniaron con este acuerdo, frente a países como Francia, España y la República Checa que, en línea con el acuerdo de Paris de 2015, apuestan por una ambiciosa estrategia para el 2020 y conseguir la neutralidad climática para 2050. El acuerdo de Paris de 2015 pretende mantener el calentamiento global para final de siglo en 1.5 grados Celsius o 2.7 grados Fahrenheit. Y la neutralidad climática o “net zero” requeriría reducir las emisiones de los gases efecto invernadero a un nivel en el que puedan ser absorbidos otra vez.

Muy probablemente en nuestro entendimiento como ciudadanos compartiendo el día a día, la neutralidad climática para 2050 tiene ya un acuerdo sobreentendido, aunque no explícito. Sin embargo, en el escenario político, el discurso del desacuerdo en Bruselas tendrá que revisarse el próximo mes de Junio, en la cumbre de la Naciones Unidas sobre el cambio climático. Pero este discurso del desacuerdo no facilita que sea Europa quien lidere globalmente este acuerdo, sobreentendido, en la ciudadanía: el de conseguir esa neutralidad climática o “net zero”. Teniendo enfrente los mensajes de protesta que se manifestaron por todo el mundo el pasado Viernes, día 15 de Marzo: “The climate is changing, why aren’t we” en San Francisco, “March now or swim later” en Berlín, “Make Love, Not CO2” en Varsovía, “Now or Never”, en Paris, ……...

Todos ellos representando a una de las acciones internacionales más grandes que demanda acción política frente al cambio climático. Y una acción tan grande, inspirada en la activista sueca de solo 16 años de edad, Greta Thunberg.

Además, la temperatura política de este reciente encuentro de Bruselas tenía una preocupación central que, en la agenda de intereses y negociaciones, diluía a la demás: el asunto o el clima del Brexit. ¡Y, cuántos telediarios con Brexit!. Desde 2016, casi tres años de traspiés, alboroto y caos. Frente a un Parlamento británico, de unos mil años de antigüedad, construido electoralmente para ofrecer una mayoría estable de gobierno. Pero que no ofrece garantía de que para la fecha límite del 12 de Abril, se pueda elegir entre el acuerdo de Theresa Mary May, el no acuerdo, un aplazamiento largo de la solución, o nada de Brexit. Y es muy posible, observando las manifestaciones populares de los ciudadanos británicos, que de entre estas opciones, pueda surgir un plan B. Un plan afín a la manera en que los equipos británicos de futbol están integrados en Europa.

Claro, que similar cota de temperatura estamos teniendo en España. Nuestro país no solo está siendo vulnerable, a causa del cambio climático, al aumento del nivel del mar y a la desertificación rápida. Sino que también está siendo fácilmente vulnerable en la agenda política de intereses y estrategias. En esta fragilidad, el factor independentista catalán, siempre muy movilizado, ha contribuido decisivamente a la caída de dos Gobiernos. El del Partido Popular y el del Partido Socialista. Y va a estar activamente presente en las decisiones electoralmente fragmentadas del 28 de Abril. De modo que esta polarización del independentismo catalán, y la muy probable construcción electoral de un Parlamento fragmentado, no ofreciendo una mayoría estable de gobierno, nos tienen a los ciudadanos envueltos en dos circunstancias: las fake news o noticias falsas y la reducción del déficit.

La desinformación para antes, durante y después del 28 de Abril (al igual que para el 26 de Mayo, en las elecciones Europeas) puede tener un importante protagonismo a través de las redes sociales como Facebook, WhatsApp, Twitter, etc. Para ello, el Ministro del Interior aplicará un plan de seguridad a partir del 1 de Abril, con un equipo de más de 100 policías rastreando internet. En todo ello nos jugamos (con la fragilidad del Parlamento) la continuidad: de las reformas económicas, de la reducción del déficit y de la consolidación fiscal. Y, de evitar cualquier mínimo riesgo de recesión.

Recordemos que “cuando el rio suena, agua lleva”. Y en este sentido Rusia ha negado acusaciones de ayudar a divulgar información falsa en la elección presidencial de Estados Unidos, y en el referéndum del Brexit.

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