Son muchas las veces que lo hemos denunciado. Incluso se publicó un compromiso de la Ciudad de llevar a cabo una mínima actuación para evitar que cuando llueve de forma abundante la iglesia se inunde.
Pero nada, las promesas caen en el olvido. Por eso volvemos a insistir en la necesidad de que se haga una mínima elevación en la carretera que ayude a que el agua no entre, como en forma de riada, a la capilla. Los daños ya sufridos en la Almadraba son importantes. Los feligreses solo piden que se cumpla lo prometido.






