La ciudadanía de Ceuta que tenga previsto desplazarse a regiones de Andalucía o Extremadura donde se han detectado casos de contagio por virus del Nilo Occidental, deben extremar las precauciones porque ya incluso hay víctimas mortales en el área de Don Benito-Villanueva (Servicio Extremeño de Salud, SES).
Se trata de un flavivirus cuyo reservorio principal son las aves y que se transmite a las personas a través de la picadura de mosquitos, principalmente del género culex. Este agente infeccioso no se contagia entre humanos, ya que la propagación se produce únicamente cuando un insecto portador ha picado previamente a un ave infectada (por ejemplo, una gaviota).
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el virus se comporta de forma asintomática o con síntomas leves en alrededor del 80 por ciento de los casos.
Sin embargo, en el 20 por ciento restante puede desencadenar cuadros de mayor gravedad, llegando incluso a enfermedades neuroinvasivas. Hace unos día falleció un vecino de Sevilla al que su transmisión lo dejó tetrapléjico.
El periodo de mayor incidencia se localiza entre finales de agosto y los primeros días de septiembre, coincidiendo con condiciones ambientales que favorecen la proliferación de mosquitos.
Los datos de la OMS y del Instituto Nacional de Salud Carlos III señalan que la mayoría de los infectados apenas desarrollan un cuadro parecido a una gripe.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran fiebre, dolores musculares, cansancio, malestar general, vómitos y náuseas. Estos episodios suelen prolongarse entre tres y seis días, desapareciendo después sin mayores complicaciones.
El tiempo de incubación del virus oscila entre los tres y los 15 días, aunque en situaciones excepcionales puede llegar a las tres semanas. En un reducido porcentaje, inferior al 1%, la infección evoluciona hacia formas graves que afectan al sistema nervioso. En esos casos se presentan tres manifestaciones principales: meningitis (en un 35-40% de los pacientes), encefalitis (en un 55-60%) y parálisis flácida aguda (en un 5-10%).
Entre los factores que aumentan la probabilidad de sufrir complicaciones se incluyen la edad avanzada, haber recibido un trasplante de órgano sólido –debido al tratamiento inmunosupresor–, la presencia de diabetes, hipertensión u otras patologías que comprometen la respuesta inmunológica.
Actualmente no existe una vacuna que proteja a los seres humanos frente al virus del Nilo Occidental. La inmunidad natural, una vez superada la infección, suele ser duradera.
En los casos en los que la enfermedad deriva en una afectación neurológica grave, la atención médica se centra en medidas de apoyo. Esto incluye hospitalización, administración de suero por vía intravenosa, asistencia respiratoria y prevención de infecciones secundarias.
La OMS insiste en que la clave frente a este virus está en la prevención. Las principales medidas están dirigidas a evitar las picaduras de mosquitos y limitar su proliferación en áreas residenciales.
En el plano individual, se aconseja el uso de mosquiteras, repelentes autorizados, ropa de manga larga y pantalones de colores claros que cubran la mayor parte del cuerpo. También resulta recomendable evitar actividades al aire libre durante las horas en que los mosquitos muestran mayor actividad.
A nivel comunitario, se deben eliminar los lugares donde los insectos se reproducen. Esto implica vaciar o tapar recipientes que acumulen agua en patios y jardines, limpiar los canalones de los tejados y mantener en condiciones higiénicas piscinas, estanques y balsas. Entre los objetos que pueden convertirse en criaderos de mosquitos están los platos bajo las macetas, cubos, neumáticos viejos, juguetes o comederos de animales.
Asimismo, se desaconseja el uso de perfumes, jabones aromatizados o aerosoles para el pelo, ya que estos productos pueden atraer a los mosquitos. La utilización de repelentes e insecticidas de uso doméstico, como lociones, sprays o pulseras, es una alternativa válida siempre que se trate de productos autorizados.
Otra vía de transmisión que se debe controlar es el contacto con animales infectados. Las recomendaciones sanitarias señalan que se debe utilizar ropa de protección y guantes durante la manipulación de ejemplares enfermos o en las tareas de sacrificio de animales.
También existe riesgo en las transfusiones de sangre y los trasplantes de órganos. Por ello, en caso de brotes epidémicos, se deben implementar restricciones temporales en la donación y aplicar pruebas de laboratorio para garantizar la seguridad del proceso.
En comunidades como Extremadura se han establecido recomendaciones adicionales como tapar de manera adecuada los depósitos de agua situados en exteriores, revisar con frecuencia los desagües de patios y tejados, así como reforzar el uso de mosquiteras en puertas y ventanas para impedir la entrada de insectos a las viviendas.
En definitiva, aunque la mayoría de los casos de virus del Nilo Occidental son leves, la posibilidad de que se produzcan complicaciones neurológicas hace que la prevención sea fundamental. El control de los mosquitos y la protección individual se presentan como las herramientas más eficaces para minimizar el riesgo en regiones donde este virus encuentra condiciones favorables para su propagación.
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