EAPN es la red europea contra la pobreza y la exclusión social. Trabajan con y para las personas que son vulnerables o están en riesgo de exclusión social, a quienes pretende dar voz. Este taller de vivienda estuvo orientado a personas vulnerables y afectadas por la crisis de la vivienda, acudiendo a él alrededor de 20 personas.
El taller pretendió dejar claro que una vivienda digna es un derecho, y quiso dar a conocer las distintas tipologías que están surgiendo a raiz de la crisis y los problemas que el acceso a la vivienda ha provocado. También se comentó cómo las propias personas afectadas por esta crisis están dándo salida a las situaciones de precariedad. El curso ayuda a los alumnos a tomar una conciencia más amplia de su realidad y promueve que sean ellos mismos los protagonistas de su cambio, así como que se den cuenta de que pueden incidir en materia de participación para que su voz llegue a ser en algún momento una mejora política.
Una de las protagonistas de la jornada fue precisamente la colaboración como motor de cambio social y político. La función de ésta participación es la de influir en la formulación y toma de decisiones gubernamentales con la intención de mejorar nuestra calidad de vida. En esta línea los aistentes comentaron ejemplos de participación en el día a día, pudiendo verse en ONGs, manifestaciones, gestos de ayuda directa, asambleas en la calle, etc. Una de las premisas de las que partió el curso fue el hecho de que la participación favorece las relaciones entre las personas a la vez que se trabaja conjuntamente por un bien común e incrementa la solidaridad con otras personas.
El taller también hizo distinción entre las diferentes categorías existentes entre las personas afectadas por la crisis de la vivienda. Si bien históricamente se identificaba a las personas sin hogar como gente sin techo, la depresión económica actual ha devuelto a nuestro país muchos problemas derivados con la vivienda que algunos creían olvidados. Ahora, sin embargo, la tipología del sinhogarismo y la exclusión social contempla cuatro grandes categorías: sin techo, sin vivienda, vivienda insegura y vivienda inadecuada. Las personas sin techo son aquellas que no tienen alojamiento de ningún tipo y viven en espacios públicos, mientras que la gente sin vivienda es la que vive en alojamientos temporales, en instituciones o albergues. Existen también individuos residentes en una vivienda insegura, aquellos que viven bajo amenaza severa de exclusión por desahucio, en un arrendamiento precario o sufren episodios de violencia de doméstica. Por último se contempla la realidad de quienes viven en un alojamiento inadecuado, éstos son los casos de quienes viven en chabolas de asentamientos ilegales, en viviendas no aptas para su habitabilidad según la normativa o donde existen situaciones de hacinamiento.
La organización lleva realizando cursos de distintas temáticas desde 2007. En lo que queda de éste ya tienen programadas unas cuantas actividades, entre las que destaca una sensibilización en los institutos, que se realizará en octubre y estará orientado a otros colectivos.






