La reciente visita de la vicesecretaria de Sanidad y Política Social del Partido Popular, Carmen Fúnez, a Ceuta pone sobre la mesa una realidad que los ceutíes conocen demasiado bien: la sanidad de la ciudad atraviesa una situación crítica que exige respuestas urgentes.
Acompañada por el presidente local del PP, Juan Vivas, y por el especialista Antonio Zapatero, Fúnez no solo escuchó a sindicatos y colegios profesionales, sino que también evidenció las carencias que afectan al día a día de los ciudadanos y de quienes trabajan en el sistema sanitario.
Ceuta es hoy la ciudad con el ratio de médicos más bajo de España y carece de unidades esenciales, como la UCI pediátrica, oncología suficiente o un servicio de radioterapia.
Esta situación obliga a muchos pacientes a desplazarse a la península para recibir tratamientos básicos, un problema que trasciende la gestión administrativa y toca directamente la igualdad de derechos entre ciudadanos.
Fúnez y el PP han recordado su historial en la ciudad y han presentado compromisos concretos: la visita de la ministra de Sanidad, la aplicación del real decreto que reconoce la difícil cobertura de Ceuta y Melilla, y la ejecución de los fondos previstos para mejorar el sistema.
Además, proponen un plan estratégico que implique a profesionales, sindicatos y ciudadanía, y la creación de carpetas específicas para Ceuta y Melilla en el Consejo de Ministros.
Las promesas son claras, pero ahora lo esencial es que no se queden en palabras. La sanidad no es un argumento electoral: es una obligación moral y política. Mejorar las condiciones de los profesionales y ampliar la oferta asistencial no solo protege la salud, sino que garantiza igualdad, progreso y cohesión.
Ceuta necesita soluciones efectivas, y quienes aspiren a gobernar deben cumplirlas sin demora.






