Categorías: Opinión

¿Prohibir el hiyab para liberar a las mujeres? Vaya, qué detalle…

En pleno 2025, seguimos atrapados en la obsesión de decidir qué pueden y no pueden llevar las mujeres en su propio cuerpo. Eso sí, siempre en nombre de la libertad, la igualdad y la modernidad. Y ¿Para cuándo dejar de cosificar el cuerpo de las mujeres y de dictar cómo deben vestirse para ser aceptadas por la sociedad? Porque, al parecer, si una mujer musulmana decide llevar hiyab, alguien más tiene que venir a salvarla de su propia elección.

Nos dicen que el hiyab es un símbolo de opresión. ¿Y prohibirlo contra su voluntad, qué es exactamente? Nos aseguran que es incompatible con la educación, como si aprender dependiera de la cantidad de cabello que se muestra. Nos explican, con la condescendencia habitual, que sólo quieren “que nos integremos”, siempre y cuando se moldeen a una visión única de lo que significa ser libre.

Pero la libertad no es un traje a medida. La única persona que tiene derecho a decidir sobre su cuerpo y su identidad es ella misma. Porque, sorpresa: las mujeres musulmanas no necesitan que nadie les explique cómo ser libres. Lo saben perfectamente.

Si realmente queremos una sociedad plural y libre, dejemos de imponer. Dejen de legislar sobre los cuerpos ajenos. Dejen de fingir que la exclusión es progreso. La educación debe ser un espacio de respeto, no de imposición ideológica. Y prohibir el hiyab no protege a nadie. Sólo demuestra que, después de tanto discurso sobre igualdad, todavía queda mucho por aprender.

Por eso, hoy más que nunca, el 18 de junio, Día Internacional para Contrarrestar el Discurso de Odio, esta conversación cobra aún más relevancia. Eliminar el hiyab de los espacios públicos bajo el disfraz de la modernidad es una expresión clara de exclusión y discriminación.

Por eso, más que nunca, es necesaria la propuesta que el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) va a presentar en el pleno de la Asamblea de Ceuta. El MDyC ha dado un paso adelante, recordando que la educación debe ser un espacio de respeto, inclusión y diversidad, no de discriminación. El silencio sólo alimenta la intolerancia. Es hora de hablar claro.

Entradas recientes

La irresuelta crisis de Ceuta, uno de los focos en la reactivación del Congreso y Senado

El Congreso y el Senado reanudan esta semana su actividad ordinaria con la mirada fija…

06/09/2026

Donald Trump: "Nunca he visto nada igual a lo de Ceuta"

En declaraciones, difundidas en su red social Truth Social y en una entrevista de televisión,…

06/09/2026

Un mal vecino no, peor

A pesar de la tan manida amistad y buena vecindad hispano marroquí, lo cierto y…

06/09/2026

Inmigrantes en el Puerto: Primero lo que dice la Ley aunque resulte aburrido

Esta primera parte probablemente aburrirá a muchos lectores. Lo siento, pero es necesaria. Antes de…

06/09/2026

El ceutí que quiso burlar a la Policía simulando otra identidad

La autoridad judicial recoge pena de 2 años de cárcel para un vecino de Ceuta…

06/09/2026

El negocio de los pisos patera en Ceuta: cobros, agresiones sexuales y obras ilegales

La Operación Senen, llevada a cabo esta semana en Ceuta por la UCRIF de la…

06/09/2026