
La Asociación de Mujeres Progresistas María Miaja echa el cierre al cuarto taller del año puesto en marcha para promover la inclusión social y que han desarrollado con mujeres de diferentes barriadas de la ciudad
Paso a paso se avanza y esa es la clave del progreso con un objetivo claro: desterrar la exclusión social. En Ceuta hay. “Y es evidente que en el extrarradio es donde más abunda2, explican las profesoras del taller que durante el último mes ha venido desarrollando la Asociación de Mujeres Progresistas ‘María Miaja’ en el local social de Príncipe Felipe. Bajo el nombre ‘La Mujer y el Islam en el siglo XXI’, todas las participantes han apostado por participar activamente en las actividades planteadas por las monitoras basadas en el intento de promover la inserción social, la formación ocupacional y las habilidades sociales.
“Es importante que se integren y crean en el empoderamiento real, porque son mujeres capaces de conseguir lo que se propongan si cuentan con las herramientas que les hemos ido mostrando”, aclaran las ponentes del taller, Laila Mohamed Mohamed, Técnica en Integración Social y Paloma Fernández Coleto, Licenciada en Sociología. “Hay que enfrentarse a la vida, integrarse en una sociedad de la que forman parte... hemos realizado excursiones, e incluso creado debate sobre la religión... ha sido, ante todo, un taller multidisciplinar”, apuntan.
Y ayer un desayuno y la entrega de diplomas puso el punto y final al mismo. La entidad que lo ha desarrollado Durante los días que ha durado el curso han desarrollado gracias a la subvención recibida del Instituto de la Mujer del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad y el Fondo Social Europeo, planea seguir adelante con este tipo de cursos “que no hace otra cosa que seguir avanzando en el camino de la integración y en la lucha contra la exclusión”, apunta la presidenta de la entidad, Maruchi Sánchez Miaja. Durante la clausura del taller ha habido agradecimientos para Procesa que ha explicado a los mujeres varios temas y a Noelia González Miaja, Licenciada en Derecho, que ha intervenido en aclaraciones de puntos legales a las asistentes así como “a todas las voluntarias de la entidad”.
Todas las alumnas tienen algo en común: quieren aprender
Sora Alí reside en Príncipe Felipe está casada, tiene dos hijos y se arrepiente de haber dejado los estudios en 5º curso. “Ahora si mis hijos me lo preguntaran no se lo permitiría”. Pero su caso era diferente. Su padre falleció cuando ella tenía un año y su madre trabajaba para sacarles adelante. Ahora quiere estudiar, trabajar y poder tener dinero para pagar estudios a sus hijos. A su lado, Ikram lleva viviendo en Ceuta mucho tiempo aunque al igual que su marido, es de Tetuán. Ambos tienen residencia y ella da clases de árabe en la asociación. Quiere apuntarse a la Escuela de Idiomas para sacar un título y dar clases a nivel profesional. Sabe que el niqab puede ser un impedimento pero tiene claro que si en un trabajo la normativa le impidiera llevarlo, se lo quitaría. “Aunque es una promesa. Cuando mi marido se fue a trabajar fuera me sentí muy sola y me agarré a la fe para salir adelante. Decidí ponerme el niqab y me gusta, pero también es cierto que siento que mucha gente no me mira bien. Son cuestiones muy personales”, explica.
Laila, Paloma y Maruchi aseguran que sus mujeres “son luchadoras, trabajadoras, que quieren formarse, que disfrutan con el aprendizaje y participan en todo lo que se les propone”. Finalizan el curso con pena pero saben que “ha sido muy enriquecedor en ambos sentidos”. Se trata del cuarto taller que la entidad imparte en los últimos seis meses “y estamos abiertas a cualquier proyecto que pueda servir para integrar a la mujer de Ceuta en el quehacer de este siglo que nos está tocando vivir”.





