Ayer se cumplió un año desde que España dio a conocer el primer caso positivo de coronavirus en nuestro país. Se traba de un turista alemán que se encontraba de vacaciones en la Isla de la Gomera y que había sido contagiado por una ciudadana china en su país natal. Hasta ahí todo de acuerdo, pero lo mejor es cuando los medios de comunicación han puesto las declaraciones del archiconocido Fernando Simón diciendo, ese mismo día, que nuestro país, en todo casi, se vería afectado por algún caso más y que no se iban a tomar medidas preventivas. Desde entonces, ya sabemos lo que ha ocurrido, más de dos millones y medio de positivos en España, más de sesenta mil muertos (al menos las cifras oficiales pero seguramente fueron muchos más), una economía que ha tenido el bajón más importante desde la Guerra Civil y una crisis que se nos avecina de padre y muy señor mío. Pero bueno, lo pasado pasado está. Ahora debemos mirar hacia el futuro y seguir exigiendo a la Unión Europea que obligue a las farmacéuticas a cumplir con los contratos que se firmaron hace muchos meses porque lo que no se puede permitir es que se intente hacer negocio con la pandemia más importante que ha conocido el planeta Tierra desde hace casi cien años. El futuro está en la vacuna y hay que completar el proceso lo antes posible.






