Varios días después del escándalo que supuso conocer la vacunación del consejero de Sanidad, Consumo y Gobernación, Javier Guerrero, se ha producido lo lógico, que no es otra cosa que la dimisión del vicepresidente tercero del Gobierno de Vivas. Tras la nota de prensa del fin de semana donde se decía, basándose en el informe de los técnicos de Sanidad, que no había cometido ninguna ilegalidad, los más crédulos entendían que se había puesto punto y final a esta historia. Eso era no conocer la política de verdad porque Ceuta, en los últimos días, ha sido un verdadero choteo. Cada dos por tres estaba la imagen de Guerrero en los medios de comunicación nacionales, diciendo que Ceuta era diferente. Y es verdad que somos diferentes, pero la realidad es que el consejero se ha vacunado cuando no le correspondía y por este mismo hecho, otros políticos, de diferentes partidos, han presentado la dimisión.
El presidente Vivas tiene muy claro que el año 2021 será clave en la historia de nuestra ciudad por muchos aspectos, de manera principal, porque se deben poner los cimientos para una nueva estructura económica y la segunda, pero más importante aún, porque se continuará luchando contra el COVID desde esa triple estructura como es la sanitaria, la social y la económica.
En estos días las presiones desde Madrid han continuado porque ahí tenemos las declaraciones de la portavoz del PP en el Congreso, Cuca Gamarra, una de las políticas más cercanas a Casado y con mayor peso específico. Lo que está claro es que Ceuta no podía ser diferente para el primer partido de la oposición, ya que al final es pasto de golpe por parte del Gobierno y demás formaciones políticas. Si como decía el propio Casado, el PP debía mostrar ejemplaridad ante los ciudadanos, con el caso Guerrero no lo estaba haciendo.
A buen seguro que quizás Guerrero, tal y como dijo, no quería vacunarse y que fue forzado por sus propios técnicos. Vamos a dar por buena esta versión, pero se equivocó, se tenía que haber negado porque hay que respetar de manera muy clara el protocolo dado por el Ministerio de Sanidad. Lo demás es jugar con muchas personas que necesitan también de esas dosis. Es verdad que Guerrero es persona de riesgo, pero como él hay seguramente cientos de ceutíes que también lo son y todavía no se sabe cuándo les tocará ser llamados para comenzar su inmunización ante el virus.
Vivas no quería perder más el tiempo con esta crisis que se le ha venido encima por culpa de otras personas. Quería resolverla cuando antes porque tampoco quedó satisfecho la pasada semana. Se vio obligado a una salida que no le gustaba, pero como político avezado sabía que se volvería a repetir toda esa dificultad que había vivido días antes.
De todas maneras, Ceuta tiene ahora mismo muchos problemas encima. Todos los días tenemos infinidad de contagiados, llevamos ya ocho muertos desde el comienzo del año y casi setenta ceutíes han fallecido como consecuencia del COVID desde que comenzó la pandemia. Y a eso hay que atender, no a un capricho de un consejero que no quería asumir su responsabilidad.
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