Casi 600 inmigrantes ya en el CETI. Eso sin contar el centenar que espera a las puertas del centro de estancia temporal de Ceuta tras otra madrugada más de intentos de pase a nado desde Marruecos y accesos logrados.
Los recursos de menores acogen ya a 320, en solo 9 días han llegado cerca de un centenar.
Este es el resultado de la presión migratoria que sufre Ceuta y que está siendo preocupante. Una presión recrudecida después del dictado de la resolución del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente y sometida, más que nunca, a la intervención que lleve a cabo Marruecos.
De momento, las embarcaciones de la Marina Real marroquí están saliendo en noches en las que los recursos tanto marroquíes como de la Guardia Civil están desbordados.
Otra madrugada con más de 200 intentos de pase
Esta misma madrugada ha habido más de 200 intentos de cruce. Es una situación que se repite prácticamente todas las noches. Esos son los que no lograron el pase, pero las entradas han sido cuantiosas, también entre quienes se alejan más de la costa protagonizando salidas más temerarias.
Las consecuencias de todo esto se aprecian, en parte, a las puertas del centro del Jaral en donde cien inmigrantes esperan poder entrar.
Queda poco para que el centro quede colapsado aun disponiendo literas y tiendas de campaña. Las salidas a la Península pueden paliar el efecto que ya se teme hasta cierto límite.
En el caso de los recursos de menores, la cifra de acogidos va en aumento, pero la situación se controla gracias a los traslados en aplicación del real decreto.
Guardia Civil y Policía desbordados; las mafias, ante el negocio redondo
Esta situación de presión desborda y bloquea a la Guardia Civil y a la Policía, pero alimenta el negocio de las mafias, de quienes ven en estas personas la oportunidad de sacar dinero ofreciendo falsas regularizaciones.
La última información oficial dada por la Delegación del Gobierno es que Interior estaba estudiando la resolución del Supremo. El día a día afecta directamente a unos recursos cada vez en situaciones más extremas, recursos que no entienden de los tiempos que pueda tomarse el Ministerio para afrontar medidas urgentes en la ciudad.
Acceden de distintas nacionalidades, no solo marroquíes sino también argelinos y subsaharianos que se echan al agua ayudados de los llamados motores humanos. La vía marítima es la que están explotando, la más temeraria y la que más muertos y desaparecidos genera.
Llegadas por toda Ceuta
Los inmigrantes llegan a Ceuta alcanzando por sus propios medios Juan XXIII, Chorrillo, Sarchal, Recinto, Monte Hacho… también los hay que se presentan en la Jefatura Superior o en el CETI directamente. Llegan mojados, pero se sospecha que ‘apoyados’ por otras personas que los recogen en sus coches.
Los sindicatos de la Policía Nacional ya han denunciado que la situación se desborda debido al aumento de trámites que tienen que llevar a cabo con los inmigrantes que llegan. Sobre todo, las unidades de extranjería.
A la Guardia Civil se le prometió refuerzos para el Servicio Marítimo y los GEAS, anunciándose la incorporación de una embarcación que sigue estropeada, por lo que no ha servido para garantizar mejores recursos.
Ceuta depende de los recursos marítimos que mantenga Marruecos para evitar situaciones que no pueda controlar. El problema de envergadura se producirá en momentos adversos en los que esa merma de control al otro lado de la frontera tenga su consecuencia directa en la propia ciudad.
El Supremo ya dejó claro que no cabe equiparar los elementos de contención con los dispositivos tecnológicos de control fronterizo -como drones, cámaras térmicas o sensores- que, en principio (y salvo que se demuestre lo contrario), “no cumplen una función material de contención, sino de vigilancia, detección y alerta, permitiendo detectar la presencia de inmigrantes, pero no impedir físicamente el cruce de la línea fronteriza, ni retener a quienes lo intentan”.
Por esto mismo, quien entra por mar no supera un elemento de contención fronterizo, por lo que no es aplicable la Disposición adicional décima de la ley de Extranjería a las interceptaciones en el mar. Las devoluciones en caliente son ilegales.





