Parece increíble que una familia que ha perdido a uno o más familiares tenga que sumarle al dolor de este amargo momento la preocupación por lo que pueda sucederle a los nichos. Desafortunadamente esto está ocurriendo en Ceuta, donde la inseguridad se ha apoderado del camposanto de Santa Catalina.
Aunque ha sido una voz la que se ha atrevido a alzarse, representa a todos aquellos que tienen la misma queja no solo por el deterioro en algunas áreas del cementerio sino también porque ni las flores de los difuntos se respetan.
“¿Tan bajo hemos caído de robar a un muerto?”. Esta frase dicha por este familiar indignado resuena muy fuerte, pues deja en evidencia lo peor de la naturaleza humana al no tener la más mínima consideración por el dolor ajeno, el de aquellos que desean que el lugar donde descansan los suyos se mantenga intacto.
No es posible que este tipo de situaciones sigan ocurriendo sin que se les preste atención alguna. Hay que tomar cartas en el asunto porque se trata de un tema delicado que toca muy de cerca a muchos porque seguramente la mayoría de los que viven en esta ciudad tienen a algún familiar en el cementerio, cuyo nicho merece respeto.
En el camposanto se debe garantizar que este tipo de hechos no sucedan para evitarle a estas personas un dolor adicional al de haber perdido a alguien especial.
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