La Hermandad de la Flagelación de Ceuta ha vuelto a convertir la calle Teniente Pacheco en un punto de encuentro entre amigos y familiares con motivo de la celebración de su tradicional ‘potajá’, que este año ha cumplido su undécima edición.
El evento ha reunido a decenas de hermanos y vecinos que han disfrutado de la tarde del sábado entre buen ambiente, música y platos caseros, aportando así su granito de arena a una buena causa.
En esta ocasión, los fondos recaudados se destinarán a Acefep Ceuta, entidad dedicada al apoyo y la visibilización de la salud mental.
Gran variedad de platos
El hermano mayor de la Hermandad, Javier García, ha agradecido la buena acogida en la ‘potajá’ un año más. “Gracias a Dios, como todos los años, la gente ha respondido muy bien. Se han degustado muchos platos, se ha agotado toda la comida y la respuesta ha sido magnífica”, ha explicado.
Entre la oferta gastronómica de la jornada, García ha enumerado algunos de los platos más llamativos: garbanzos con choco, garbanzos con acelgas y langostinos, garbanzos con espinacas, callos, tortillas de patatas, albóndigas en tomate o boquerones en vinagre, entre otros platos.
Respecto a la elección de Acefep como destinataria de los fondos recaudados, García ha dicho que “fue la primera asociación a la que donamos el primer potaje solidario, y este año nos propusieron colaborar de nuevo por unas necesidades que tienen y aceptamos encantados”, ha añadido García.
Un ambiente familiar, festivo y solidario
La ‘potajá’ ha reunido a un público muy variado que no ha dudado en compartir con FaroTv cómo lo estaban pasando y sus opiniones sobre los platos degustados.
Una de las asistentes, de 94 años, contaba entre risas que había venido desde Algeciras para no perderse la cita. “El año pasado no teníamos sitio, pero este año hemos venido con preferencia”, comentaba de broma.
Otra de las participantes destacaba el carácter solidario del evento. “Aquí venimos todos los años. Siempre es por una buena causa. El pueblo de Ceuta tendría que estar aquí entero”, afirmaba mientras contaba que había probado la fabada, empanadillas, tortillas, etc.
La importancia de apoyar la salud mental ha estado muy presente. “Es necesario visibilizarla”, aseguraba una vecina.
Un trabajo conjunto y entregado
Desde la barra, las más currantes de la jornada, dos mujeres muy simpáticas, han asegurado que “ha venido mucha gente y ha salido casi toda la comida. Nunca se tira nada, siempre falta”. Para algunas era su primer año, mientras que otras aseguraban llevar muchos años colaborando y tenerlo “todo controlado”.
Una tradición consolidada
La ‘potajá’ también es para muchos una reunión familiar y de amistades que se repite año tras año. “Venimos desde la primera edición, ya es tradición para nosotros”, relataba un grupo de amigos que considera esta cita una forma de arrancar el clima navideño que está a la vuelta de la esquina.
Entre risas, algunos confesaban que esta vez no había ganas de bailar, pero sí de disfrutar de una buena comida. “Yo me quedo con los callos de mi madre”, decía una joven orgullosa de la comida de quien le dio la vida.
Entre los presentes también se encontraba la anterior hermana mayor de la Hermandad, emocionada por ver cómo la tradición sigue viva: “Llevo participando desde el principio. Me parece perfecto lo que están haciendo y que sigan haciéndolo. Seguiré viniendo hasta que el cuerpo aguante”.
Solidaridad, gastronomía
La undécima ‘Potajá’ de la Hermandad de la Flagelación reafirma su compromiso con la solidaridad y la ayuda al prójimo, un valor muy inculcado entre los hermanos.
Entre platos caseros, música y un ambiente inmejorable, Ceuta ha vuelto a demostrar que cuando el ser humano une fuerzas por una misma causa, pueden suceder historias estremecedoras.





