Los tres sindicatos con mayor fuerza en la Policía Nacional se han unido en una protesta histórica. Todos, en la misma línea, coinciden en la mala situación en que se encuentran los agentes de este Cuerpo que tienen que trabajar en las calles sin medios y sin la cobertura suficiente.
Que el SUP, la UFP y la CEP hayan decidido suscribir la amplia queja que hoy reproducimos en El Faro es significativo y de manera urgente debería hacer recapacitar al jefe superior, Alfonso Sánchez, si es que se encuentra en Ceuta para leerla.
Sin medios suficientes, sin personal para poder cubrir adecuadamente todos los servicios, sin la infraestructura necesaria y, para más inri, desmotivados. Así están trabajando los agentes del CNP en una ciudad que no puede permitirse esta situación. Los ciudadanos deben conocer cómo se encuentra el Cuerpo para hacerse una composición adecuada de la situación por la que están pasando los integrantes de la plantilla de Ceuta.
Los hombres y mujeres que conforman la Policía Nacional carecen de medios suficientes, les faltan las mínimas medidas de protección y los sistemas adecuados para poder investigar. No se les puede tener eternamente esperando que las promesas se cumplan porque así llevan ya demasiados años. No se les puede engañar por más tiempo dándoles unas excusas que luego resultan inciertas, no se puede, en definitiva, permitir que una Administración se siga burlando de los hombres y mujeres que integran una CNP a la que luego se le coloca en el ojo del huracán siendo objetivo de todas las críticas habidas y por haber. Los sindicatos de peso se han plantado con este claro ¡Basta ya! Del ramillete de quejas que hoy avanzan son los policías las primeras víctimas, pero después lo son también todos los ciudadanos porque de lo bien dotado que esté el servicio policial dependerá muy mucho la función que luego pueda llevarse a cabo en la calle.
La realidad del Cuerpo Nacional de Policía no es la que luego se ve, es la que tienen que soportar sus agentes y que hoy es denunciada por los sindicatos en bloque. Que la Jefatura Superior mire hacia otro lado no es más que una postura cobarde que no puede ser consentida por más tiempo. Urgen soluciones por el bien de los funcionarios pero, también, por el de toda la ciudadanía.





