La familia de Mohamed no encuentra palabras de agradecimiento hacia la UDEV por su tesón constante, implicación, profesionalidad, lealtad y compromiso para dar solución al caso de nuestro hijo. Gracias por vuestra incansable profesionalidad”.
Me quedo con esta frase. Con este mensaje. Con el que la familia del pequeño Mohamed quiso agradecer a la Policía su investigación. Un mensaje recogido en una placa que se entregó en la intimidad.
Es imposible que nos imaginemos lo que ha pasado esta familia y lo que sigue pasando. Es impensable. Solo queda creer en el sistema, ese que tanto repudiamos cuando falla o cuando las cosas no salen del todo bien. Solo queda confiar. Ellos, los Abdeselam, confiaron en la Policía y sus agentes no les defraudaron. Ha sido una investigación complicada, minuciosa, de las que deben ser destacadas. Han hecho todas las posibles ecuaciones hasta dar con la que ofrecía el resultado, echando horas, viendo y viendo fotogramas, analizando detalles, descartando contaminaciones.
Los agentes que componen esta unidad deben estar orgullosos. Lo deben estar porque gracias a su trabajo pudieron aportar esa calma a una familia que ha pasado por el peor de los dolores. Aportar paz a quienes han sido torturados de esta forma vale mucho más que cualquier medalla, que cualquier felicitación, que cualquier mejora laboral. Dar satisfacción a gente humilde que viviendo el mayor de los dolores abrió su casa a todo aquel que acudía a verles, que colaboró en lo que pudo e intentó aceptar lo que estaba pasando a su alrededor, es la mayor gloria que uno puede llevarse.
La humildad de los Abdeselam se muestra en detalles como este: la entrega de una placa a quienes no pararon hasta dar con el principal sospechoso cuyas evidencias le han llevado no solo a estar en prisión preventiva sino a que se valore la petición de la mayor pena posible que admite nuestro Código Penal.
El caso de este pequeño quedará en la memoria de todos nosotros y evidencia que la confianza nunca se debe perder, que la creencia en que el sistema puede funcionar debe seguir formando parte de nuestro día a día.
Solo queda ahora que se haga justicia y solo queda aprender a vivir en una sociedad en la que algunos se empeñan en romperla.






