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Al delito por tráfico de inmigrantes se le suma el de falsedad documental y robo de vehículo
La Fiscalía solicita ocho años de prisión para el ciudadano marroquí, A.E., que fue detenido en la mañana del pasado lunes en la frontera tras hallar, la Guardia Civil, a dos subsaharianos ocultos en dobles fondos del vehículo que conducía. El detenido pasó a disposición judicial y ha ingresado en prisión provisional hasta el señalamiento del juicio que se celebrará en la Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta. La pena de cárcel solicitada no solamente se refiere al delito contra los derechos de los ciudadanos extranjero, un delito que ya vendría agravado por las circunstancias de peligro para la vida del inmigrante, sino que también se suman los delitos de robo del vehículo y la falsedad documental, pues portaba placas falsas.
Los hechos ocurrieron a primera hora del pasado lunes en la frontera, cuando la Guardia Civil inspeccionó el vehículo conducido por A.E. En el hueco del salpicadero y en los asientos traseros viajaban ocultas dos personas A.L-A. y B.M.P. en sendos dobles fondos practicados a tal efecto. Ambos, mujer y hombre, dijeron proceder de Guinea Conakry.
Además, los agentes constataron que las placas de matrícula marroquí que portaba el vehículo no correspondían a éste. Y es más, el coche estaba registrado en la base de datos policial como sustraído en Barcelona el año pasado.
Es por ello, que la pena total de prisión que la Fiscalía solicita para el detenido es de un total de ocho años de prisión, según informaron fuentes judiciales a El Faro.
Este tipo de entrada de inmigrantes de manera irregular en Ceuta se ha registrado de manera constante en las últimas semanas. El último suceso de estas características se registró, de hecho, este fin de semana, el sábado también en la frontera del Tarajal, cuando la Guardia Civil detuvo a una mujer que trataba de entrar en la ciudad autónoma con un inmigrante escondido en el interior de una maleta. Un modo de ocultación que no es nuevo en la ciudad, y que tuvo su repercusión internacional en el caso del pequeño Adou, de ocho años, que oculto en una maleta entró en la ciudad por la frontera del Tarajal a principios de mayo de 2015.






