Hubo una época en la que los señoritos llevaban corbata, pero no les importaba quitársela porque por ello no dejaban de ser señoritos.
Ahora, los señoritos socialistas llevan corbatas, pero no quieren quitársela, porque dejarían de ser señoritos.
Señoritos socialistas: Estoy aprendiendo mucho. Venís diciendo que “es preciso hacer la revolución día a día”, que es parecido a “tener un sentido permanente ante la vida y ante la historia”.
La revolución no se puede hacer día a día, porque siempre se destruye alguna cosa buena. Sin embargo, cuando se tiene ese sentido permanente, es cuando verdaderamente se impide destruir alguna cosa buena o se impide mantener alguna cosa injusta.
Así, despenalizando el aborto (por poner un ejemplo), se destruye una cosa buena; el niño, la juventud, la semilla de la sociedad. Y se mantiene una cosa injusta: el negocio de las clínicas abortivas. Y un sinfón de sí y de no.
Y esto es lo que ustedes socialistas y otros afines por presumir de libertad no saben arreglar, porque tienen un sano sentido de lo bueno y repugnancia por lo malo.
Los gobiernos tienen no solo la misión, sino la obligación, de proteger las vidas lo mismo que protegen al malhechor y el maltratador. Ustedes creen en la vida o a veces creen demasiado en ella.
Señoritos socialistas coyunturales; se están equivocando y el día que pierdan la corbata dejarán de ser señoritos y volverán a ser socialistas.





