La AD Ceuta visitaba por primera vez un estadio: Anduva. El equipo caballa se enfrentaba en La Liga Hypermotion al CD Mirandés. Dos equipos con dos intereses distintos. Uno busca ganar para entrar en la lucha por el playoff, otros para no morir en la de la permanencia.
Tras una previa de amistad y hermandad entre aficiones, ambos equipos saltaban en el terreno de juego. Presente en el recuerdo la victoria caballa por 2-0 de la ida. Ahora le tocaba al balón dictar sentencia.
Salieron a jugar los dos con ideas similares, ambos querían hacerse con el balón, el dominio del juego. La primera oportunidad fue caballa. Yann Bodiger se atrevió desde lejos. Disparo fuerte y mordido que obligó a Juanpa a detenerlo en dos tiempos
Luego llegó el primer intento del equipo local. Un disparó rebotó en Carlos, luego en Diego y se le quedó en las botas a Javi Hernández. El delantero del Mirandés se precipitó, disparó rápido y Pedro López se hizo con el balón.
Ambos equipos tuvieron oportunidades frustradas en el primer cuarto de hora. El Ceuta robó un balón en tres cuartos de campo que defendió bien el Mirandés y los jabatos, poco después, lanzaron un centro con venero que no halló rematador.
Un nuevo susto llegó para la enfermería del Ceuta. Kuki fue a rematar un balón, levantó la pierna y se notó algo en el isquio. Caras de preocupación mientras el hispano-uruguayo se iba a la anda a ser atentado. Koné, por si las moscas, calentaba.
Y, efectivamente, el marfileño iba a entrar. Kuki se iba dolido en el que estaba siendo su mejor momento de fútbol de su carrera.
El Mirandés iba a tener otra ocasión de peligro. Toques rápidos acaban con el balón dentro del área. La marea de piernas, la torpeza humana y la indecisión acabaron en un despeje de Carlos, que salvó a Pedro de lo que pudo ser un susto.
Dos ocasiones siguieron por parte del CD Mirandés. Primero Siren Diao, que recibió en buena posición pero no pudo rematar; Juan Gutiérrez si lo hizo y Pedro se hizo grande. Novoa lo intentó de nuevo de cabeza y el extremeño la amarró.
La siguiente también fue jabata. Una pérdida de Aisar dio lugar a un ‘fútbol looney tunes’ en el que una concatenación de rebotes acabó con un pase a Novoa y este atrás para Javi Hernández que la mandó a las nubes.
Similar procedimiento vino después. Solo que el disparo rebotó en Carlos. El rechace, fuera del área cayó en Ali Houary, que remató desde lejos con mucha potencia y Pedro la mandó a córner con un paradón.
El Ceuta estaba sufriendo, el Mirandés llegaba mucho. El equipo caballa tenía que reaccionar, buscar la calidad individual o la cabeza que reestructurara al equipo. Tuvo que ser Rubén Díez.
El maño recibió en dos tercios de campo y vio a Marcos tirar un desmarque a la espalda de tres defensas. El pase que lanzó Rubén fue para enmarcar en el Reina Sofía. Claro y directo fue el pase, con fuerza y la suavidad exacta; como si Ronnie O’Sullinvan le diera con el taco. Marcos, que también se las apaña con la delicadeza de Lampedusa, la mandó a dormir para adelantar al Ceuta.
Marcos marcaba su octavo tanto del curso. Le dio aire al Ceuta cuando pero lo estaba pasando, al filo del descanso. El árbitro pitó y se fueron a vestuarios.
Ahora tocaba una segunda mitad con una película distinta. El Mirandés, con la muerte cada vez más cerca, tenía que ir a matar. El Ceuta, por su lado, tenía que encotrar en la espalda de los jabatos los huecos que deja la desesperación.
Comenzó el segundo tiempo del Ceuta con un cambio caballa. Entraba Bassinga, se iba Yann Bodiger.
El Mirandés comenzó decidido y tuvo su primera clara en los primeros choques de los últimos 45 minutos. Siren Diao se desmarcó y se clocó en una buena posición pero falló al definir. Rozó el palo el balón del jugador cedido por la Atalanta.
De casi seguido, tuvo otra aproximación peligrosa el equipo castellano. Un desmarque de Hernández se la dio a Bauza que remató tarde y mal y la mandó lejos de peligro. De seguido, intentó un pase claro el Mirandés que salvó Carlos.
Rubén Díez tuvo una ocasión clara por parte caballa. Un balón filtrado de Bassinga que remató al maño, pero Juanpa detuvo la bola y mandó a córner.
Estaba loco el encuentro, y el Mirandés obligó a Pedro López a hacer una detención espectacular. Un disparo potente y colocado de Bauzá hizo que el extremeño volara por Miranda como Fausto por los cielos.
El Ceuta intentaba aprovechar las transiciones, china en las botas de los jabatos. Así, Koné tuvo una oportunidad haciéndose hueco pero la mando harto desviada.
Fue luego Siren Diao quien tuvo otra ocasión que, en circunstancias serenas hubiera sido gol. Un cabezazo centró para que el nueve rematara solo. La mandó rozando el palo y cuando lamentaciones.
El Ceuta luego iba a dar dos avisos que podrían haber sido gol. Fue primero Aisar, que tras una jugada de calma, trenzada, entre Redru, Koné y Bassinga, remató a la cruceta, allá donde duermen arañas y anidan golondrinas.
De seguida, Bassinga se vio en una buena oportunidad para probar suerte desde distancia. Juanpa no pudo atajar el balón a la primera y Marcos, con el portero vencido, tuvo una oportunidad para rematar. La mandó fuera, siendo la ocasión caballa más clara con total diferencia. La cara del tarraconense, de lamebntación milenaria, no se le quitaba ni con agua hirviendo.
“Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi defensa” le tuvo que haber dicho José Juan a su portero tras tres intervenciones espectaculares que siguieron. Primero a Javi Hernández, que se tiró abajo el meta emeritense para meter una mano impresionante.
Luego lo volvió a hacer para amargar más la tarde a Siren Diao, que no paraba de fallar. Le detuvo un balón, que remató el ‘9’ fruto de un pase de la muerte, de forma gatuna cuando el gol estaba cantado. Luego, un balón similar fue a rematarlo el mismo delantero, pero se le fue entre las piernas acentuando su mala tarde; remató el rechace Hernández y de nuevo iba a detener Pedro López.
José Juan decidió hacer cambios, apuntalar la banda. Capa, que estaba sufriendo, se fue para entrara Almenara, que no jugaba en liga desde finales de noviembre.
También iba a salir Aisar para que entrara Konrad, pero ocurrió algo que parece inédito en el fútbol. El ‘7’ se quitaba las espinilleras antes de salir del campo, algo que el colegiado interpretó como pérdida de tiempo. Por ello le enseñó amarilla. Aisar hizo un gesto que el árbitro interpretó como protesta: le enseñó la segunda antes de salir del campo y la sustitución no pudo hacer efecto.
¿Cuántas veces un jugador se ha ido expulsado de camino a ser sustituido, quedando así anulado el cambio? Desde luego, la situación extraña y particular, de baja al Ceuta con uno menos en los tramos finales, y la situación iba a complicarse en los siguientes minutos con el asedio jabato. En ese momento, Pedro hizo otro paradón.
Ahora sí entró Konrad, y Marino salió en su lugar. También se fue Rubén para que Yago Cantero pisara césped.
El partido entraba en el descuento con un Mirandés más fallón y nervioso y un Ceuta que apelaba a la serenidad. Carlos despejaba por alto, Diego por bajo. Los centrales hacían su trabajo.
Siempre hay una última, y Siren Diao la tuvo como firma y subrayado a una tarde desesperante para él, pero agraciada para el Ceuta. Un balón para Javi Hernández bombeado que dejó muerta para el ‘9’ pero remató como si buscara los tres puntos en la Superbowl. Tras el fallo, el árbitro decretó el final, el Ceuta sigue en su gran sueño de plata.
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