La imagen de una cooperante de Cruz Roja consolando en una playa a un inmigrante negro ha dado la vuelta al mundo. Ese gesto humano -esa misma imagen- que pone de relieve la importancia de estas organizaciones, está siendo utilizado en una campaña contra la propia organización.
Pues bien, un grupo de personas que se presentan en las redes sociales como amantes rigurosos de este país ha comenzado una campaña contra Cruz Roja apoyándose en un motón de información basura que son para ellos la biblia.
Mentiras como que son una mancha de rojos, que solo ayudan a los moros y negros y, por supuesto, que no ayudaron a ningún ciudadano español en la DANA. Estos son algunos de sus argumentos, su carta de presentación.
No tengo la más mínima duda que los promotores de este tinglado son elementos muy inteligentes que dedican su tiempo a promocionar sus intereses oscuros y ocultos.
Saben lo que hacen y, además, saben que turbas de insensatos comprarán su discurso apoyadas en esta nueva corriente de racistas desinformados incapaces de dedicar un solo minuto en verificar toda la basura que esputan los jefes del tinglado.
Podemos intentar rebatir ese discurso carente de razón y de datos que lo avalen, pero desgraciadamente sus cabezas son incapaces de recibir información veraz y contrastada. No están dispuesto en abandonar sus argumentos rastreros, unos por que viven de eso; otros porque están ya programados para no aceptar argumentos que los hagan salir de su indigestión inmoral e intelectual.
Pues bien, en 2022, Cruz Roja atendió en España a casi tres millones de personas; en 2021 cerca de cinco millones y en 2023 a más de siete millones de personas. Los datos están claros y esos millones de españoles atendidos pueden sufrir las consecuencias de una campaña que hace un daño irreparable a miles de familia que necesitan de la ayuda de Cruz Roja o de otras organizaciones que se dedican a asistir y ayudar a los más necesitados.
Estos son los datos de Cruz Roja, pero estos falsos patriotas seguirán esputando falsedades para tratar de desprestigiar a las instituciones, de crear un clima irrespirable para el bien de sus bolsillos. Nada los hará cambiar, pero permanecer callado ante los falsos patriotas -los antipatriotas- que enarbolan nuestra bendita bandera nos hace cómplice de estos elementos nocivos para la democracia española.







Cómo es posible ese tipo de personas por llamarles de alguna forma que odian al prójimo que no tienen compasión con el más débil que no entienden que hay personas que dona de tiempo para ayudar a otros no se les cierra por parte de la Iglesia Católica en las puertas de las iglesias Porque no tienen nada de cristianos y sin embargo, con toda la hipocresía del mundo sigue la abanderando. una cruzada contra el que es diferente.