

Javier Pérez pregonó. Hizo saltar las lágrimas, los aplausos, cientos de recuerdos y repartió críticas con el objetivo de ver salir a los titulares de su hermandad por donde merecen: por un lateral de la Iglesia de San Francisco
Hubo lágrimas, aplausos, recuerdos, críticas, ánimos y un público que esperaba el pregón con ganas y se levantó para vitorearlo cuando Francisco Javier Pérez López, concluyó al grito de “pararse ahí, que ahí quedó” con La Madrugá como marcha procesional de fondo retumbando gracias a la Banda de Música Ciudad de Ceuta, en un Revellín abanderado ayer por un mundo cofrade vitalista que se enfrenta a grandes retos que el pregonero desgranó paciente en cada una de sus palabras.
Unas palabras que quiso dedicar a su mujer, a sus hijos, a su familia y sobre todo a su abuelo ‘Lelo’ que desde el principio le llevó de la mano para mostrarle siendo niño, el espíritu y el sentimiento cofrade “de un caballa cristiano convencido que vive la Iglesia”, en estos días más aún si cabe, con la Semana Santa como hilo conductor de su vida. Una vida, que debe ir “paso a paso”, como en el herrar del costalero, del penitente, con pies libres, desnudos, sencillos y que poco a poco se van a cercando a una fe, de la que hizo apología y explicó debía acercarse al encuentro del sentido último de la vida. “En Ceuta ya no suenan tanto las campanas”, dijo Pérez casi a mediados de su pregón. Y esa pérdida de la fe le preocupa. “Pérdida de creencias incluso de aquellos que se dan golpes de pecho pero que cuando terminan sus mandatos al frente de las hermandades abandonan el barco”. No se guardó nada. Felicitó a los que siguen remando y criticó la debilidad de los pilares de los que algún día cogieron los remos. Recorrió cada paso, cada hermandad, cada cofradía, cada túnica, cada bordado, cada rostro de sus titulares, pero a su Virgen de las Penas la subió a los altares como nunca “porque sobre el palio representas lo que tanto me has intentado inculcar: la sabiduría”...una sabiduría que inició como estudiante en el colegio San Agustín y que desde allí, tuvo la oportunidad de acercarse más a Ella. Y entre chicotás y levantás, a Pérez no se le quebró la voz cuando habló de los malos momentos en que su fe siempre estuvo como escudo a las desgracias. Recordó el mal trago que hace un año le mantuvo once días en cama sin poder moverse, recordó a todas las hermandades y animó a la juventud a formar parte de un mundo cofrade y a que todos golpeen el llamador de la vida muerte y resurección, ahora que comienza una Semana Santa que para él, reconoce, será muy especial.
UN PREGÓN QUE APROVECHÓ PARA DECIR BIEN ALTO QUE SUS TITULARES MERECEN SALIR POR EL TEMPLO DE SAN FRANCISCO
Otro de los aplausos más sonores, fue el que siguió a la frase de”una Virgen que, como no tenía bastante, ahora ya tiene una pena más”. Palabras directas al vicario y a las autoridades competentes que al menos, le escucharon. De eso no quedó duda. Habló de interés. De los técnicos de Patrimonio “amparados en un escudo dominico que se hizo añicos y que ya no es un problema para que se pueda abrir una puerta” y que asegura siguen diciendo que no al sueño de la hermandad: “poder salir desde nuestra casa, la Iglesia de San Francisco, y no desde el Patio de las Penas, un local frío como un témpano de hielo”. Y prosiguió con un “me gustaría decirles a los señores de Patrimonio que nos deniegan la posibilidad de salir desde San Francisco, que nunca olviden cuando estén en sus tierras, allá en la península, y nunca vayan a volver por la mía, que a una Hermandad con una tradición tremenda y con un patrimonio humano y artístico con letras mayúsculas enorme, le cortaron la posibilidad de crecer aún más si cabe y de dignificar en su máxima expresión al Señor de la Humildad y Paciencia y a la Virgen de las Penas”.
Explicó la tristeza del asunto por “algo que consideramos lógico y vemos tan necesario para esta corporación como sería el poder disponer de la salida desde el interior de nuestra sede canónica”.
“Envidiablemente joven y desbordante de experiencia”
Francisco Hernández pasó el testigo de pregonero con humildad y recordando que hace exactamente un año, hablaba de la Hermandad de las Penas como “un hervidero de cofrades que demostraba que la juventud pedía paso”. No se equivocó. Su hermano mayor, atento, escuchó como pedía a los presentes no dudar de la capacidad de una persona “envidiablemente joven y no obstante, rebosante de experiencia”. Echó un pulso a los que pensaron que nombrar pregonero de la Semana Santa a Javier Pérez era quizá demasiado arriesgado y le dió la mano para acercarle a un atril que no se le quedó grande y desde el que agradeció las palabras de su antecesor en el cargo y dijo sin titubear que “también hay crisis en el mundo cofrade”.
El auditorio se puso en pie
No le dejaron terminar. Alzando la voz sobre la marcha de La Madrugá interpretada por la Banda Municipal, el pregonero apenas pudo terminar de hablar por los aplausos de un auditorio entregado, que se levantó y comenzó a aplaudir cuando Pérez recordaba que lo más sencillo, estar bajo el Palio, la hermandad de los cofrades, anear y mecer a la Virgen o darle la vuelta cual verónica en la Maestranza,... eso es la fe y el sentido para un cofrade de la Semana Santa.






