La Vuelta al Hacho cumplió ayer 19 años de nuevo con un gran número de participantes, alrededor de los 1.400 (no llegaban a los 400 con dorsal), y un gran protagonista, el marroquí Bilal Marhoum, que se paseó hasta la meta para recorrer los diez kilómetros de trazado.
La prueba, con salida y llegada en la Plaza de África, contó con una presencia masiva de deportistas militares en un evento organizado por el Tercio Duque de Alba de La Legión y el Instituto Ceutí de Deportes.
Bilal ganó la prueba con un dominio absoluto. Incluso se permitió el lujo de retroceder metros y esperar a algunos de sus rivales para hacer ostentación de su superioridad.
Aún así paró el crono en un buen tiempo de 31’19’’, por delante del primer ceutí en meta, Abdeselam Mohamed ‘Bily’, del BM Ramón y Cajal, y del marroquí Mohcen El Baze. Ambos firmaron sendas marcas de 32’20’’ y 32’39’ respectivamente.
El que fuera ganador el año pasado, el ceutí Hassan Amar, militar y de La Legión para más señas, se tuvo que conformar con un quinto puesto, muy lejos de la cabeza.
La primera mujer en meta fue una militar, Ana Erika Rodulfo, un más que meritorio 36º puesto en la general (39’32’’) por delante de Lorena Andrés Fernández (43’57’’) y la juvenil Fatima Jove (45’12’’) en lo que a la clasificación absoluta femenina se refiere.
Una prueba organizada prácticamente a la perfección. Sólo falló en la falta de agua o limonada en el punto de avituallamiento más importante, situado a los pies del faro, tras el complicado ascenso por la carretera de la circunvalación del Monte Hacho por la cara del cementerio.
Por lo demás todo se desarrolló a pedir de boca, con los militares dando colorido, nunca mejor dicho, a la carrera, y no sólo con la presencia de los legionarios, ya que Caballería, Ingenieros, Artillería o Regulares sobre todo (de los más numerosos) tuvieron representación durante la carrera.
La entrega de trofeos le puso el broche al evento con la presencia de la autoridades.






