El PP deja para después de las elecciones generales adelantadas al 23 de julio las conversaciones que iba a mantener con los localistas. La guerra de puñales de momento la ganan los de siempre, los que han presionado para pintar de poco fiables a partidos políticos igual de válidos, democráticos y defensores de Ceuta que cualquier otro. ¿O es que alguien tiene algo que reprochar a Fatima Hamed y Mohamed Mustafa? Si es así que no se escondan y digan abiertamente qué piensan de ellos y de los partidos que los sustentan.
Hamed y Mustafa dieron la cara cuando había que suscribir el apoyo para superar la crisis de mayo, respaldar al Gobierno de la Nación y ser consecuentes con la complicada situación que se le presentaba a Ceuta. Ellos, precisamente ellos, fueron de lo más sensatos en un momento en el que algunos gozaban con la simple idea de sacar los tanques a la calle y llenar la frontera de militares con opción a intervenir.
Pero hay quienes, como buenas serpientes, prefieren maldecir en la oscuridad y moverse en la rumorología tendenciosa para presionar. Lo hacen en la sombra, no son valientes para dar la cara. Nunca lo han sido.
Ya ven que para todo hay excusas, también para esconder la cobardía que están demostrando quienes parece que quieren seguir sometidos a lo que digan los amos y señores de Ceuta.
No les contarán la verdad, les dirán que hay que favorecer una campaña limpia, que no hay que enturbiar los comicios con pactos, que hay que garantizar los apoyos nacionales en forma de inversiones… Les contarán las miles de excusas que guardan debajo de las alfombras pero no la verdad.
Las generales tendrán su campaña y su espacio, pero ahora estamos hablando de Ceuta, de sacar adelante un gobierno que sea reflejo de esa convivencia que tanto venden y que solo escenifican con una fuente cutre en plena Marina.
Aparquen las conversaciones para más adelante, corran un tupido velo para no ser claros con esta especie de cortijo que nos tienen montado y con el que permitimos con nuestro silencio que nos sigan considerando unos estúpidos.






