Si la ciudadanía concibe los plenos como el foro formal donde se debaten propuestas que luego son ejecutadas, está equivocada. Bien alejada de la realidad, dado el nivel estilado en Ceuta en donde hay diputados más prestos a ocupar el protagonismo televisivo que a centrarse en el orden plenario. Gritos, aspavientos, insultos, voces, idas y venidas... A esto añadan risas, comentarios que no vienen a cuento y la continua exposición tóxica en redes sociales. Pleno a pleno existe el compromiso de no volver a tensar la situación, pero pleno tras pleno se incurre en el mismo resultado. Aburren y mucho. Ni es el nivel merecido en una ciudad que tiene muchos problemas, ni tampoco es el que deben aportar quienes perciben un sueldo, primero por asistir a plenos -cosa que muchos no hacen-; segundo, por intervenir de una manera adecuada y al nivel que a alguien metido en política se le presupone. Pero no, va a ser que no tenemos siquiera esa suerte de asistir a un debate enriquecedor del que salgan acuerdos positivos.
Sinceramente eso de estar escuchando siempre el mismo discurso de si promarroquí o no, de quien es más español, de quien defiende más a Ceuta... cansa. No es productivo, solo sirve para la exhibición de egos y para el alimento de tensiones que tienen su espacio en otros ambientes que aún no han llegado.
Ya tendremos campaña electoral, ya tendremos periodo de elecciones para exponer, debatir, practicar guerras sucias y hacer todo tipo de actuaciones. Los plenos no son para eso, aunque han degenerado en un espectáculo tan bajuno que da vergüenza. Si la conclusión que sacan las distintas formaciones se reduce a un puñado de mensajes en redes sociales y a cuatro vídeos para exhibir lo que son capaces de hacer, mal vamos. Eso no es lo que necesitamos unos ciudadanos que aspiramos a algo más, que aspiramos a encontrar en la representación plural algún ejemplo de POLÍTICA en mayúsculas.
Lo malo es que esto no cambia, aquí algunos parecen pelearse por conseguir el premio al payaso del día sin cambio a la vista. Eso es lo peor.






