La queja de un estudiante multado con 750 euros tras ser sorprendido por la Policía sacando la basura a deshora ha terminado generando polémica. Esta ciudad tiene serios problemas de incivismo, tanto que no da tiempo a tener limpia una zona cuando, a las horas, se ha vuelto a llenar de basura de todo tipo. La única forma de combatir esta situación es endureciendo la normativa y sancionando. No queda otra. No obstante también se pide ser igual de exigentes con todos los casos, algo que no se produce. Si somos extremos en hacer cumplir la ordenanza aprobada, se debe aplicar con igual celo en todos los casos. Y ese igual celo no se debe interpretar con ‘cazar’ la oportunidad, sino con extender los controles a todos los ámbitos. ¿Sancionamos con 750 euros a un estudiante por depositar la basura a deshora?, hagamos lo mismo con los vertidos que se producen en todos los lados, vengan de donde vengan. Y, por supuesto, sin tener miramientos, aplicando la normativa y sancionando con multas elevadas. Persigamos con igual celo a quienes sacan enseres y restos de obra, cuyo origen es fácilmente perseguible si se aplican controles con sentido, no basados en ir a ‘la caza’ de lo fácil. Y no solo hablamos de ordenanza de limpieza, también de hacer cumplir la normativa urbanística con auténticos atentados que se producen a la vista de todos y gozan de una permisividad complicada de entender.
Ahí tenemos el famoso rascacielos del Príncipe que nunca fue demolido hasta que al final terminó siendo ocupado y acondicionado como bloque de viviendas. Se escribió por capítulos aquel culebrón. Pero no hay que irse al Príncipe, en pleno centro se levantan superficies donde no se debe, se producen incluso pequeños derrumbes que no son sancionados como se debe.
La ley está para cumplirla, las ordenanzas son claras y quien las viola termina siendo sancionado incluso con una multa tan elevada como la que tendrá que asumir este estudiante. Lo único que debe exigirse ante situaciones que, cuando menos son chocantes, es que esa misma norma se aplique a todos por igual y en la misma extensión. A todos, sin excepciones, sin advertencias que no se cumplen y sin doble vara de medir. Entonces, seguro, que ni hay queja, ni hilo en Twitter ni nada que se le parezca.






