Para una vecina de Ceuta, la tensión natural de las oposiciones de la AGE (Administración General del Estado), celebradas este sábado en el Campus Universitario, se vio agravada por un incidente que ha terminado en una denuncia ante la Jefatura Superior de Policía por un presunto delito de odio.
El conflicto, según especifican la afectada y su abogado Rachid Ahmed Abdel Lah, se originó por el uso del hiyab, al cuestionar ambos la validez y las formas en las que se llevó a cabo un segundo control de seguridad durante el examen, cuando ya había sido sometida a una revisión inicial.
La denunciante y el letrado aseguran que existió una insistencia selectiva hacia su persona presumiblemente por su condición religiosa o el uso de dicha prenda, lo que le generó un grave perjuicio emocional y académico en una jornada decisiva para su futuro profesional.
El abogado Rachid Ahmed Abdel Lah explica que la denuncia interpuesta ante la Jefatura Superior de la Policía Nacional responde a un presunto “delito de odio que se ha producido en los exámenes de Auxiliar Administrativo del Estado”.
El letrado señala que la denunciante sufrió “vejaciones y humillaciones” por el simple hecho de llevar un hiyab. “Hasta el punto que se tuvo que quitar el pañuelo ya harta de todo, porque para ella eso fue una humillación absoluta”.
Ante lo ocurrido y tras ser requerida su presencia en el lugar, efectivos de la Policía Nacional se personaron en el campus universitario para llevar a cabo las pesquisas correspondientes que constan en el atestado.
Acto seguido, la mujer fue llevada al Hospital Universitario de Ceuta (HUCE) debido a una crisis de ansiedad producto del episodio vivido e inmediatamente ambos acudieron a la Jefatura Superior de la Policía Nacional para interponer la denuncia ante un hecho que ha sido calificado como “absolutamente execrable”.
La opositora, tras un año de preparación, no ha podido llevar a cabo el examen. La afectada entendía muy bien el protocolo y las normas, pero para ella resultó incomprensible que una vez dentro del aula tuviera que ser sometida a una segunda revisión en la que tuvo que acomodarse el pañuelo para dejar al descubierto las orejas.
Aunque intentó calmarse y continuar con la prueba, en un tercer evento, fue señalada por supuestamente estar conversando con alguien. Este hecho la llevó a levantarse de su asiento, indignada ante lo que estaba viviendo, salir del aula, quitarse el pañuelo y mostrar su cabello.
Para ella, lo más indignante de todo, según consta en la denuncia “ha sido el trato recibido discriminatorio con respecto al resto de personas que estaban examinándose, haciéndole perder la oportunidad de realizar un buen examen debido a las molestias que le estaban causando”.
Adicionalmente, el abogado afirma que quien estaba al frente de la organización, “el secretario general en la Delegación del Gobierno, cuando nos dirigimos a él se limitó a decir que estaban haciendo su trabajo cubriendo con ello las acciones llevadas a cabo contra la afectada y cuando les pedimos los datos de las personas a las que se querían denunciar este se negó”.
“Dijo que lo denunciáramos a él, en una actitud inverosímil, la policía ipso facto entró en el aula donde estaban todas las personas y las identificó, constando sus datos en el atestado”, explica Rachid Ahmed Abdel Lah.
El letrado aprovecha para “agradecer la labor y la atención prestada por la policía en unos momentos tan tensos y difíciles”.
Según consta en la denuncia hecha ante la Policía Nacional, este mismo sábado, a las 15:22 horas, “antes de iniciar el examen una vez en el interior del aula, como protocolo, las personas que portan este tipo de prendas tienen que mostrar que no llevan ningún dispositivo de escucha para poder copiar durante la realización del examen, acto que realizó sin poner impedimento y siendo comprobado en ese momento que no llevaba nada bajo su hiyab”.
Si bien esta primera revisión transcurrió con normalidad, el inconveniente se generó ya estando dentro del aula asignada para la presentación de las pruebas.
“Una vez iniciado el examen y pasado un lapso de tiempo que no puede concretar la declarante, se aproxima otra de las controladoras del aula, que se dirige a la dicente y le solicita que le muestre las orejas, hecho que no entiende la compareciente al ya haberlas mostrado”.
No obstante, la afectada accedió “dejándose el hiyab puesto de manera que se le veían las orejas, pero interesándose de porque esa insistencia en ella, cuando había más personas con las mismas prendas e incluso mujeres con el pelo suelto que no se les veía las orejas”.
Esta segunda revisión generó en la denunciante “mucha tensión emocional”, algo que la llevó incluso a romper en llanto, “siendo asistida en ese momento por la primera controladora que la miró antes de iniciar el examen y dándole incluso un pañuelo para que se limpiase”.
En el documento también se señala que la denunciante relata que, mientras intentaba continuar con su examen de oposiciones, fue interrumpida por una mujer ajena al aula que la acusó de estar hablando, sugiriendo que intentaba copiar.
Ante este nuevo incidente, la mujer manifestó sentirse “discriminada e intimidada”, ya que percibía que las molestias se centraban exclusivamente en ella a pesar de su actitud colaborativa.
Debido al alto estado de “nerviosismo” provocado por esta situación, decidió abandonar el examen al no encontrarse en condiciones de continuar.
Una vez fuera del aula, se encontró con varios responsables. En el texto también queda constancia de que en un momento de desesperación la mujer se quitó el hiyab ante ellos, un acto que describió como “humillante” y un “atentando contra su libertad religiosa.
Aunque se le ofreció terminar la prueba en otra sala, ella lo rechazó por su estado emocional lo que le hizo perder su oportunidad en la oposición. Tanto la denunciante como el letrado han hecho hincapié en la importancia de la denuncia de un hecho que esperan no le ocurra a otra persona.
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Lo que hay que leer por aquí, como os molesta ver a mujeres con hiyab en las administraciones públicas, que ya las hay, puede que no deis la cara aquí, pero me reaviva el alma saber que cuando vais a un centro público y os atiende alguien de nuestro credo os reconcome por dentro...
A la chica ánimo, está solo fue una convocatoria, habrán más, y ten estos mensajes como motivación, no dejes que nada ni nadie opine por ti
Unas oposiciones es algo muy serio y con todo lo que se ve ahora de los pinganillos es normal que revisen varias veces porque una puede llevar el pinganillo en el bolsillo y despues de pasar el primer control ponerselo, asi que es normal que se hagan varios controles durante el examen.No entiendo que esta mujer se de por ofendida porque veo logico que los examinadores se aseguren que nadie lleva nada en las orejas
Tiene que ser chocante que te atienda una funcionaria así en una ventanilla de cualquier administración pública, da que pensar si tanta libertad es buena o estamos yendo demasiado lejos permitiendo todo esto. Debe parecer que uno se ha equivocado de camino y ha llegado a Irán.
Más chocante tiene que ser saber que alguien así a aprobado y tú no...
¿Quién le manda ir de esa guisa a un examen?. ¿Iba con ganas de provocar?. Pues casi que sí. Y nada mejor cuando se da cuenta que no tiene ni idea que provocar un conflicto, salir en la prensa y mostrarse como víctima y mártir de la causa islámica. Vivir para ver. Si quiere ir vestida así tiene auténticos paraísos islámicos en el mundo para disfrutarlos. Si hace falta, le pagamos el viaje de ida encantados.
A provocar vienes tú aquí a comentar, como os duele ver a gente que no son de vuestros gustos que se formen, trabajen en empleos públicos y más aún sean superiores a vosotros. Acuérdate de la chica cuando te encuentres a una hiyabi en un pleno o un centro público. Saludos
Esras polémicas deberían haberse regulado hace mucho tiempo. Las trabajadores y trabajadores públicos (sueldos del estado, CCAA o locales), deberían tener prohibido el uso y ostentación de cualquier elemento en su vestuario que identificara la religión que ostentan, primero porque el ciudadano de a pie no necesita ni saberlo ni ser catequizado a ese respecto, y segundo porque eso no le hace ni mejor ni peor el cumplimiento de sus atribuciones como empleado público. La religión, en lo público, de puertas de casa para adentro. Imagínense a esta señora apareciendo con hiyab en la habitación de un enfermo/a en el hospital, ¿porqué es necesario eso?. Ni necesario ni conveniente.
Esta gente siempre complicandolo todo allá donde vayan. Y por supuesto, siempre el victimismo, eso no falla. Mal vamos si una religión como la islámica se antepone a los usos y normas de la vida diaria y a los derechos, libertades y obligaciones por los que tanto hemos luchado en Europa. La libertad religiosa no puede estar nunca por encima, y menos la de una religión anclada en normas y vejaciones de la libertad de las mujeres.