El informe que me han puesto en lo alto de mi escritorio es uno de los más discriminatorios que he visto en muchos años. Desde la creación de la Guardia Civil, allá por 1844, hace unos pocos de añitos: 177. Este Cuerpo que su principal objetivo era dar protección al carruaje Real que iba desde el Palacio, hasta las Cortes, ha ido cambiando su repertorio, siempre al custodio de la ciudadanía española.
Ha evolucionado tanto que el originario de intentar proteger los caminos de los bandoleros ha hecho tener distintos tipos de estamentos defendiendo desde la tierra, el mar y el aire.
Con ellos siempre nos hemos sentido protegidos, aunque solo pensar en una pareja de la Guardia Civil, ha hecho que temblemos, aunque no fuéramos delincuentes. "El honor es su principal Divisa".
Pero aunque su denominación fuera de Guardia Civil, nunca lo fue.
Tenía esos matices de militar y un poco, pero casi imperceptible de civil.
Todavía me cuentan los arrestos que tenían que sufrir, sus números, por unas faltas sobre los artículos recogidos en la cartilla del Guardia Civil.
Esos turnos interminables de sol a sol, y de noche al amanecer que siempre se prolongaban con las horas donde se debían de formar los guardias civiles. Esas carteras de camino llenas de folios con atestados.
Todo ha estado hasta hace pocas fechas y gracias a la gallardía de unos pocos valientes que se posicionaron para intentar cambiar a esta cuadriculada Guardia Civil.
Muchos de ellos fueron expedientados y puestos en calabozos como unos malhechores por defender algo que lo veía justo.
Siempre han sido el hermano feo, cobrando mucho menos que el otro cuerpo hermano, pero que es civil, la Policía Nacional.
Pero podían con ese grado de miedo que recorría a todos los guardias civiles, que podían ser sustituidos por telegrama.
Hoy en día la cosa va un poco mejor, pero seguimos con las equiparaciones, muy lentas pero ha servido para ver incrementadas los emonumentos en las nóminas.
Pero existen otros matices que nos hacen saltar por lo discriminatorio que son.
Cuando un policía nacional cumple la edad, que pueden cobrar la jubilación, antes a los 56 años, hoy a los 58.
Con un simple reconocimiento en una entidad concertada, basta para continuar hasta los 65 años. Caso diferente al de los guardias civiles, que cuando llegan a la citada edad deben de presentar todos los años informes de los distintos médicos: cardiólogo, otorrino, oftalmólogo, una analítica completa, espirometría, un informe psicológico y también el preceptivo de su jefe, que lo debe de ver un médico, que en la actualidad viene de fuera.
Se dice que es para evitar las bajas continuadas de algunos números de la Guardia Civil, que cuando llegan a esta edad tienen la costumbre de presentar una baja laboral, detrás de otra. Pero aún hay más.
Hace dos años que se está haciendo unos controles a todos los números de la Guardia Civil, dentro del plan de Riesgos laborales, que está muy bien, para comprobar el estado en el que se encuentra los citados Guardia Civiles.
Todas las empresas lo hacen a través de clínicas de nuestra querida Ciudad Autónoma de Ceuta pero la Guardia Civil ha contratado a un médico y una enfermera para hacer estos menesteres. Seguimos con el mismo camino de discriminación, y a la vez de quejas por algunos incidentes que han habido muy especialmente cuando se ha esgrimido la jeringuillas, donde hay muchas reclamaciones por hinchazones en los brazos, según se deriva por la rotura de las venas y dejar un cuadro bastante dantesco.
Basta ya de discriminar y dejemos que las clínicas puedan hacer su trabajo, como lo hacen con los cuerpos hermanos y otros colectivos.






