Lo de la vieja comisaría de Los Rosales parece un chiste de los malos. Hace 6 años que se procedió a su cierre y posterior abandono, permitiendo que estas instalaciones ofrezcan la imagen de la vergüenza. Si cuando se ordenó su clausura se hubiera optado por el derribo y posterior construcción de otro centro de interés para la barriada, nadie alzaría su voz crítica. Pero lo que se hizo fue retirar un punto fijo de seguridad para dejar que esta base esté completamente abandonada a la vista de todos, ejemplo de una desidia cada vez más evidente.
Dentro han robado, en su interior han dejado olvidados expedientes, ha sufrido quemas, intrusiones, ataques de todo tipo... Y ahí sigue, sin bandera de España, con sus alrededores pintados y violentados así como entregada al olvido.
Mientras tanto, la ciudadanía clama por tener otra sede policial en un lugar estratégico que, al menos, sirva para aportar eso que llaman seguridad subjetiva. El ver patrullas permanentes y agentes fijos ofrece una imagen que puede coartar la chulería de quienes, ya a cualquier hora, tiran de arma y se ponen a disparar al aire o contra lo que estimen soliviantando a los residentes. Los vecinos de Los Rosales, al igual que los de Claudio Vázquez y Poblado Regulares, comenzaron a recoger firmas para conseguir su reapertura, pidiendo también adecuar otra sede policial fija en la barriada del Príncipe, aprovechando así el fuerte.
La campaña continúa con el respaldo de asociaciones y partidos políticos, pero la respuesta de los responsables y competentes en la toma de decisiones es inexistente.
Todo el entorno de estas barriadas, todo ese cordón de núcleos residenciales, ofrece una imagen cada vez más degradada y lo peor es que la presencia policial solo se nota cuando hay repuntes de inseguridad. Mientras tanto seguimos igual, aspirando a una nueva Jefatura Superior mientras continúa operativa la de Colón, convertida ya en una especie de piso patera a lo grande en donde los agentes tienen que desempeñar su trabajo como pueden, parcheando espacios y haciendo como que laboran en unas infraestructuras dignas pero que en el fondo dejan mucho que desear. Seguimos con una única Jefatura sin apoyos en bases ubicadas de forma estratégica y bien dotadas, no como estaban antiguamente que no tenían mayor utilidad que el adorno.
Interior debe plantearse muy bien qué hacer para que luego no sufra de sarpullidos.






