Se le bautizó como Operación Recinto. Un golpe de la Policía Nacional al tráfico de hachís a pequeña escala en Ceuta.
Habían transformado una vivienda en una especie de zulo para guardar droga y venderla en pequeñas cantidades.
Hoy el magistrado titular del Juzgado de lo Penal número 2 ha condenado a los 3 acusados, dos de ellos hermanos, por un delito contra la salud pública.
Así, al llamado A.M.A. se le impone una pena de 6 meses de cárcel como autor de un delito de tráfico de drogas, además de multa de 1.707 euros. Fiscalía no se ha opuesto a la suspensión de dicha pena durante un periodo de 2 años en el que, si delinque, se revocaría ese beneficio.
Su hermano L.M.A., preso por otra causa, ha aceptado una pena como cómplice de ese delito de 4 meses y 15 días prisión, con multa de 1.707 euros.
En su caso, la Fiscalía sí se opone la suspensión de la pena, pero se tendrá que restar los días que estuvo en prisión, desde el 17 abril de 2023 hasta el 16 de julio de ese mismo año.
Para el tercero de los acusados, llamado A.M.A., se ha impuesto una pena de 3 meses prisión como cómplice en la comisión del delito, con multa de 1.707 euros. El Ministerio Público tampoco se opone a la suspensión de la condena.
Los tres acusados han reconocido los hechos, por lo que no ha sido necesaria la celebración de la vista oral que iba a tener lugar este lunes en el Juzgado de lo Penal 2.
La figura jurídica de la conformidad ha evitado la celebración de esta vista, sin contar, por tanto, con la declaración de los testigos citados.
La Operación Recinto la llevó a cabo la Policía Nacional en abril de 2023, después de investigaciones de la Udyco que apuntaban a la existencia de una casa en la que se vendía hachís en pequeñas cantidades.
En esa vivienda se guardaba la droga. La Udyco la vigiló durante meses no sin dificultades, toda vez que había personas alrededor encargadas de detectar presencia de agentes para alertar de ello.
De hecho, en el atestado policial se hizo constar que en varias ocasiones los policías tuvieron que abortar esa vigilancia al saberse descubiertos.
Entre los roles que la Fiscalía atribuye a los tres acusados están ese de vigilancia, el de venta y ocultación del hachís, además del reparto económico obtenido de los beneficios producto del menudeo constante.
La compraventa del hachís se desarrollaba en el entorno de esa vivienda que la Policía no dudó en calificar de zulo y que, insistió, estaba no solo encuadrada en pleno Recinto sino también cerca del núcleo de la universidad.
Durante toda la investigación figuran varios seguimientos y controles a individuos que fueron captados acercándose a la casa para comprar hachís.
Dentro de la casa fueron hallados varios objetos de los que tradicionalmente se usan para el pesaje y preparación de la droga, además de dinero en metálico, un dron y diversas cantidades de hachís para su preparación y venta.
Los registros duraron varias horas, de hecho, la Policía mantuvo cortado el acceso a la zona durante buena parte de la mañana hasta conducir a los detenidos y las pruebas localizadas a la central de la Jefatura Superior, en el Paseo de Colón.
Con orden judicial en mano, los investigadores implicados en la lucha contra el tráfico de drogas entraron en la casa. Era abril de 2023. Lo hicieron los integrantes de Udyco apoyados por UIP y UPR para garantizar el perímetro de seguridad de la zona. También fueron movilizados guías caninos para los registros y la localización de drogas.
El magistrado titular de la plaza número 2 de la Sección de lo Penal del…
La Ciudad ha dado luz verde a un ambicioso contrato para la rehabilitación integral de…
El que fuera presidente ejecutivo de Apple, Steve Jobs, tiene una definición perfecta del marketing:…
El 14 de Diciembre de 1.974 se reunía la Asamblea General de las Naciones Unidas…
La victoria de Arantxa Campos en las elecciones a la Confederación de Empresarios de Ceuta…