Es prácticamente una institución en la ciudad y así lo avalan los 80 años de existencia de la Imprenta Olimpia que, en 1976, decidió constituirse en cooperativa aunando bajo una misma firma a las imprentas Moderna, Godino, Remedios y Unión.
La idea surge para “hacernos más fuertes a la hora de invertir en nuevos productos e ideas, unir criterios y así evitar la competencia”, explica Francisco Valdivia, uno de los cooperativistas y coordinador de taller.
Su ubicación durante años en la esquina de Sargento Mena con Marina Española pasa a la historia en noviembre de 2014, cuando el incremento del alquiler obliga a la cooperativa a buscar un local más asequible económicamente. Es así cuando deciden trasladarse a la Carretera de Servicio, a unas instalaciones de 800 metros cuadrados, duplicando así el espacio con el que contaban en su anterior establecimiento.
El cambio, lejos de afectar al negocio, ha resultado beneficioso para esta empresa que, actualmente, integran 13 cooperativistas y seis empleados. La “incertidumbre” sobre la nueva ubicación y la respuesta de los clientes ha sido más que satisfactoria, tal y como apunta Valdivia, “nos preocupaba el hecho de no estar en el centro porque no sabíamos si a los clientes les parecería bien este traslado, pero por suerte trabajamos mucho vía teléfono y todo va muy bien”. La mayor preocupación se cifraba en las ventas en papelería, cuestión que también ha superado todas las expectativas “porque ahora somos distribuidores a mayoristas y tenemos los precios más económicos del mercado”, añade satisfecho del positivo balance del último año.
Olimpia oferta una amplia variedad de artículos en distintos materiales y tamaños, encuaderna libros y revistas y también son los responsables de llevar la suerte a los hogares con la tirada de los décimos de la Cruz Roja, trabajo que se hace con una antelación de hasta seis meses.
En el departamento de Diseño Gráfico comienza el trabajo, “en general los clientes vienen con una idea clara, pero también les asesoramos, aunque normalmente nos dan carta blanca”, explica el diseñador Pedro Mellado. Casi se podría decir que el papel está pasando a la historia si se tienen en cuenta los nuevos materiales de vinilo, lona, cartón pluma o polipropileno con los que se trabaja en la actualidad para decorar cualquier espacio. Esta primera fase continúa con la fotocomposición en planchas de aluminio a partir de la cual se imprimen los carteles, trípticos o dípticos a distintos tamaños que, posteriormente, se cortan en un segundo ciclo.
Con tan solo cuatro colores: negro, cyan, magenta y amarillo se gestan el resto de tonos para la impresión de los trabajos en la máquina ‘Komori’, cuya velocidad de impresión es de hasta 12.000 trabajos por hora, “aunque la media habitual es de entre 7.000 y 8.000 impresiones”, apunta Alejandro Martos, oficial de taller.
Por su parte, Valdivia ha querido lanzar un agradecimiento a los clientes y, en general, a todos los ceutíes, por la confianza depositada en ellos durante todos estos años, algo normal si se tiene en cuenta que están al tanto de las últimas técnicas en impresión o materiales, además de “ser los más rápidos en entregar los trabajos que nos encargan”.
Conservan tres máquinas de tipografía de entre 1920 y 1960
Los vestigios del pasado también tienen su hueco en esta tradicional empresa a través de la presencia de tres máquinas de tipografía que datan de 1920 una de ellas y otras dos de entre 1950 y 1960. La primera de ellas coincide con la fundación de la Legión y ya imprimía la propaganda del Cuerpo, únicamente en tamaño folio, el empleado en la época.
La Imprenta Olimpia aún conserva las letras de tipografía antigua y, en ocasiones, emplea estas máquinas (una automática y las otras dos manuales) para ciertos trabajos de gran precisión, como es el caso de las bandas de las Misses o Reinas de las Fiestas de nuestra ciudad.










