Una madre de cinco hijos menores, entre ellos una niña de cuatro años con autismo y un bebé de apenas tres meses, afronta este lunes, a las 10:00 horas, una orden de desahucio en una vivienda situada en la avenida de Madrid de Ceuta.
Fue en este lugar donde encontró refugio después de quedarse sin hogar durante la pandemia de la Covid-19. Su nombre es Owarda Buyema y este domingo lanza un grito de auxilio ante una situación desesperada.
Asegura que no dispone de ninguna alternativa habitacional y denuncia que los Servicios Sociales le han comunicado que no existe alojamiento disponible para ella y su familia.
La historia de Buyema se remonta a los años previos a la pandemia. Según relata, vivía en un inmueble junto con su familia cuando la propietaria vendió la vivienda.
Tuvieron que abandonarla antes de que se ejecutara el desahucio. Tras aquella situación se trasladó a Marruecos. Sin embargo, con el cierre de fronteras provocado por el coronavirus, decidió regresar a Ceuta.
Recuerda que acudió a Asuntos Sociales el mismo día en que se cerró la frontera y volvió al día siguiente en busca de ayuda. Según su testimonio, le comunicaron que no había alojamiento disponible. En aquel momento tenía un hijo de apenas un año.
Tras esa primera búsqueda de ayuda institucional, alquiló una habitación en un hostal donde permaneció durante quince días.
Poco después, asegura que los establecimientos hoteleros recibieron la orden de cerrar y tuvo que abandonar también ese alojamiento.
Sin vivienda y acompañada por su madre, acudió a Cruz Roja en busca de ayuda. Fue entonces cuando llegó a la vivienda en la que ha permanecido durante los últimos seis años, ayudada por “un hombre de Cruz Roja”.
“Entré en este piso y ya está. Estuve aquí viviendo seis años”, afirma. Sin embargo, ahora se enfrenta a una orden de desalojo que, según explica, viene iniciada por la Ciudad Autónoma de Ceuta.
Actualmente residen en la vivienda nueve personas: Owarda Buyema, sus cinco hijos, su madre y dos hermanos. Entre todos, según explica, los únicos ingresos proceden de las prestaciones que perciben su madre y uno de sus hermanos.
La entrevistada asegura que la unidad familiar sobrevive con alrededor de 1.000 euros mensuales y que nunca se le planteó la posibilidad de abonar una cantidad por la vivienda. También sostiene que durante estos años no ha podido empadronarse en el domicilio.
Entre los menores se encuentra una bebé de tres meses y un niño de siete años, el mayor de los hermanos. Además, señala que una de sus hijas tiene autismo.
“Solo pido un lugar donde vivir con mis hijos”. Buyema insiste en que no reclama permanecer necesariamente en la vivienda actual. Lo que solicita es una alternativa que le permita seguir viviendo con sus hijos bajo un techo.
“Yo no quiero quedarme aquí concretamente. A mí con que me den otro sitio donde ir, voy perfecto”, incluso aceptaría asumir un alquiler si tuviera la posibilidad de hacerlo.
La joven también relata que durante años logró paralizar distintos procedimientos de desahucio gracias a su situación de vulnerabilidad. Tanto ella como sus hijos son de nacionalidad española.
El padre de los niños está en Alemania y afronta esta situación como madre soltera, según ha relatado.
Sin embargo, asegura que recientemente solicitó una nueva acreditación para frenar el desahucio y que esta fue denegada.
La orden de desahucio está prevista para este lunes a las 10:00 horas.
“No voy a ponerme más nerviosa porque va a pasar lo que Dios quiera, pero tengo cinco hijos menores y me niego a quedarme en la calle, por mis hijos”, afirma.
Su principal preocupación sigue siendo el futuro de sus hijos si finalmente son desalojados sin una alternativa residencial.
“Que saquen a los niños y los tiren a la calle”, lamenta al imaginar cómo sería el escenario que podría producirse si el desalojo se ejecuta sin que aparezca una solución alternativa previa para ella y su familia.
Según ha relatado Owarda tras las cámaras, si el desahucio llegara a producirse, “cojo una sábana y a mis hijos y nos vamos a dormir al Ayuntamiento”.
A un día de la orden del desahucio, Buyema mantiene la esperanza de que llegue una solución que todavía pueda cambiarlo todo.
La Consejería de Sanidad y Servicios Sociales está trabajando para garantizar a esta usuaria una alternativa habitacional ante la ejecución de una orden judicial de lanzamiento sobre una vivienda integrada en un recurso residencial para mujeres en situación de vulnerabilidad.
Pero también se ha informado que la usuaria accedió a este alojamiento hace seis años y ha permanecido en él pese al carácter temporal de este tipo de recursos.
Durante este tiempo, desde el Centro Asesor de la Mujer se han realizado numerosas gestiones para facilitar una salida consensuada, sin que haya existido la colaboración necesaria por parte de la afectada, que se ha mostrado siempre reacia a abandonar la vivienda. Así lo han trasladado desde la Ciudad.
Además, en diversas ocasiones no se ha permitido el acceso de los trabajadores del CAM responsables del seguimiento social, dificultando las labores de intervención y valoración. La Consejería recuerda que estos recursos están destinados a atender situaciones temporales de necesidad y que actualmente la vivienda alberga a nueve personas, más del doble de las que residían en ella cuando la usuaria accedió al recurso.
Pese a la ejecución de la resolución judicial, la Administración mantiene su disposición a prestar apoyo y acompañamiento social para evitar que esta persona quede en situación de calle.
“Se le está buscando un alojamiento temporal”, asegura la Ciudad.
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