Poco se sanciona en Ceuta para todas las normas que infringimos constantemente en esta ciudad. Y algunas de ellas relacionadas con las playas y el aprovechamiento que hacemos de ellas, a veces privativo, pese a que en España, a diferencia de lo que ocurre en algunos países, incluso de nuestro entorno, todo el litoral es un dominio público.
Es decir no existen desde hace mucho playas privadas. Pero a veces parece todo lo contrario. Cuando instalamos una tienda de campaña y la anclamos con piquetas y vientos a la arena de la playa le estamos faltando el respeto, generalmente por desconocimiento, a muchos otros usuarios a los que quitamos un espacio que es público, que es de todos y para todos. Se han llegado a dar situaciones tan rocambolescas como que se parcele y se acote un trozo de playa como si fuera propiedad. Esas situaciones no deben producirse y si se dan hay que sancionar. No debe temblar el pulso a quienes están encargados de esta tarea, ya sea la Guardia Civil, la Policía Local o la Vigilancia de Costas, según el lugar en el que se produzca la infracción. Lamentablemente nos acostumbramos a ser disciplinados y a seguir las normas a base de castigos, como lo son las multas y las sanciones. Este verano ya hay 30 expedientes abiertos por infracciones relacionadas con las acampadas en las playas, el verano pasado fueron 70. Pocas son si nos fijamos en que muchas de ellas amanecen con estructuras montadas y que ocupan varios metros cuadrados, un espacio del que no pueden disfrutar el resto de bañistas. Y si no que se lo digan a quienes frecuentan Benítez. Dos meses llevan con una tienda colocada en mitad de la playa. Y nadie la ha retirado todavía. Nadie.





