Desde que el pasado jueves se escribiera en Ceuta una nueva página del drama de la inmigración, tras ser testigo de las muertes en Marruecos de varios inmigrantes, ha existido una nota común: la clase política no ha estado a la altura. Es triste tener que reconocer lo bajo de la oposición como también la ausencia de valoraciones del PP local. Es triste pero desgraciadamente es lo que tenemos.
Las avalanchas, las muertes, las desgracias entre ambas fronteras llevan sucediéndose desde finales de los noventa. Santa Catalina acoge más de setenta inmigrantes muertos, Sidi Embarek algunos menos. Europa mantiene sin medios sus fronteras, dejando en manos de la improvisación el legal ejercicio de la contención de masas. Europa basa su acción en blindajes que causan muertes. Esa política es la culpable de las muertes del pasado jueves y de las que se seguirán produciendo. Esa y las mafias de la inmigración que se lucran engañando a los inmigrantes.
Aquí, desde que se produjeron los luctuosos hechos, la clase política ha actuado a golpe de impacto. Caballas ha pasado de criticar la acción de los guardias echándoles en cara que no se arrojaran al mar. Después se ha descolgado pidiendo ver unas grabaciones de los hechos de forma pública. El principal partido en la oposición habla buscando espacio mediático con una torpeza sin igual. ¿Defendemos la intromisión en otro país soberano de agentes españoles? Enhorabuena, ahora solo queda cargarnos las normas y leyes internacionales. ¿Pide Caballas las grabaciones porque temen su ocultación? Las mismas se ven en Madrid al mismo tiempo que en Ceuta a través de los centros de vigilancia existentes. ¿Ha hablado Caballas con la Guardia Civil antes de lanzar comunicados sin sentido? Está claro que no porque no les interesa. Pero no interesa ni a Caballas ni a nadie. Todavía no hemos visto en los medios nacionales los testimonios de los guardias que actuaron el jueves ni tan siquiera se han esforzado en narrar los actos como fueron y dónde fueron... eso les hubiera echado por tierra su campaña.
Lo del PSOE roza lo inmoral. Hoy, varios días después de los hechos, piden la dimisión del delegado del Gobierno. Olvida el PSOE su propia historia, olvida las tragedias que siempre han ocurrido en la frontera, olvida que las avalanchas no las ha causado Francisco Antonio González Pérez.
No sabemos dónde estaría Carracao cuando cobraba por ser asesor de Fernández Chacón. De haber estado trabajando debería recordar las dramáticas entradas a nado por el espigón, las muertes en balsas, la muerte de esa madre y su hija cerca de Perejil... ¿se acuerda de esto? Usted era asesor y se hundió una balsa en Perejil, murieron muchas personas pero sus cuerpos no salieron a flote. Los guardias del Marítimo sacaron los cuerpos de madre e hija, los supervivientes hablaban de trece fallecidos... ¿Usted dimitió? No. De hecho ha olvidado muy pronto los hechos. Es inmoral que lo haga, como es inmoral que se use este drama para pedir reuniones y comparecencias o para recordar que con su PNL advertía de esta situación. Que forma más bajuna de hacer política. Desgraciadamente dramas como el del jueves o como el de Perejil o como los de 2005 cuando gobernaba su partido seguirán produciéndose ante el sonrojo de todos. Pedir absurdas reuniones o dimisiones no ayuda. Lo que vale es hacer presión ante la UE por permitir estas consecuencias.
Se echa de menos al PP. Desde que sucedieran los hechos ha estado ausente. Su falta de peso como partido resulta ya preocupante.
Hoy cuando los medios nacionales han aparcado este grave suceso por la declaración de la infanta, nosotros seguimos tratando este asunto con la importancia que se debe, sin criminalizar a nadie como se ha hecho gratuitamente con la Guardia Civil. Mañana contaremos con la presencia del director general del Cuerpo y el jueves con la comparecencia obligada del ministro. Nadie niega que urge una investigación, claridad y datos... ¿pero es que se han negado? El delegado compareció a las horas, la Benemérita ha hablado, el ministro ha anunciado que hablará motu propio. No busquemos ocultismos donde no los hay, no juguemos con los dramas, no hagamos hipocresía política que no hace más que teñir de vergüenza la realidad.
África se desangra, la UE no está a la altura. Toca Ceuta, ya tocó Lampedusa. Urge una acción adecuada. Y urge una reflexión sobre la capacidad que han demostrado tener partidos y oenegés.





