Navidad bajo la tormenta (im)perfecta

Una ciclogénesis explosiva no es más que una borrasca que se genera rápidamente. Es un término científico, utilizado por los meteorólogos para definir lo que todos conocen como una tormenta, eso sí, tan fuerte como la que se desató durante 24 horas el día de Navidad.  Hablar de ciclogénesis no es hablar del Armaggedon, sino que es hacerlo de un fenómeno meteorológico, mucho más frecuente de lo que parece y que se identifica con una caída brusca de presión en muy poco tiempo, en cuestión de horas, un día a lo sumo. “Esto tiene como consecuencia directa unas condiciones meteorológicas extremas con intensas lluvias, fuertes vientos y olas de varios metros de altura”, según explica el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) de Andalucía, Ceuta y Melilla, José María Sánchez Laulé. “El término es rimbombante pero no deja de ser una borrasca muy profunda y lo de explosiva es porque se forma rápidamente, solo por eso”, añade. Y es que, pese a su aparatosidad (en Ceuta el viento ha llegado a alcanzar en Navidad los 87 kilómetros por hora) no tiene nada que ver con otros fenómenos meteorológicos que también dejan tras de sí un reguero de daños, como huracanes o tifones, propios de otras latitudes. “Las borrascas son ciclones, pero no como los tropicales, que son más pequeños y se mueven aleatoriamente por eso son más difíciles de predecir”, explica el portavoz de la AEMET. En Ceuta la fuerza del viento arrancó árboles de cuajo y hasta cabinas de teléfono. Dejó temblando ventanas, grúas y antenas. Pese a todo su intensidad no llega a ser ni la de un huracán de categoría 1. “En Ceuta habéis tenido rachas de viento muy fuerte, pero no huracanadas”, subraya. Para ello, el viento debería haber soplado de manera sostenida a 120 kilómetros por hora durante al menos 10 minutos. Afortunadamente aquí no ocurrió, aunque sí que lo hizo en la isla de Alborán, donde el día de Navidad se registraron rachas a 130 km.
Todos los inviernos por norma general se suele producir una tormenta de estas dimensiones. La que ha barrido toda la península de oeste a este se originó en latitutdes muchos más altas, en las Islas Británica. Es allí donde estaba situado el frente, que era tan profundo que ha afectado a toda Europa occidental. Se trata además de algo predecible con certeza, “sigue un modelo numérico y los meteorólogos tenemos el fenómeno bien cogido”. Hasta Andalucía y la zona del Estrecho esa inmensa borrasca llegó “casi de refilón”, subraya Sánchez Laulé. “Estábamos casi en el límite”, aunque eso sí, cuando ese frente cruzó Extremadura se fortaleció llegando hasta Cádiz y Ceuta como una frontogénesis, “que ha hecho que esa borrasca haya traído vientos tan fuertes y lluvias intensas como las que se han producido en Ceuta en cuestión de horas”. Frontogénesis y ciclogénesis son ya parte del lenguaje cotidiano, palabras con las que habrá que convivir de ahora en adelante porque han llegado para quedarse.

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