MELILLA se volcó ayer con los actos de celebración del Día Internacional de la Mujer. Por primera vez no hubo una declaración institucional aprobada por unanimidad en la ciudad. PP y CpM suscribieron el manifiesto que salió de la Asamblea y PSOE y PPL se desmarcaron. Cada uno con sus legítimos argumentos. Ni siquiera en un tema en el que por lo general estamos todos de acuerdo, nuestros políticos alcanzan el consenso. Cómo se nota que tenemos elecciones (las europeas del 25 de mayo) a la vuelta de la esquina.
Sería ingenuo pensar que la desigualdad y la brecha salarial que hoy por hoy existe entre hombres y mujeres en España se debe a un determinado Gobierno.
Hay que reconocer que la Ley del Aborto de Gallardón ha vuelto a dividir a España en los bandos de siempre: Los que apoyan la norma a rajatabla; los que se oponen frontalmente a ella y los que no saben, no contestan ni quieren saber ni contestar.
Esta polémica ha venido a ensombrecer la celebración del Día Internacional de la Mujer. Y es una pena, porque la fecha se presta todos los años para recordar el largo camino hacia la igualdad que nos queda por andar.
Ayer la Escuela de Negocio de Barcelona presentó un estudio que le sacó los colores a la élite empresarial de este país. En esencia vino a decir que la crisis “ha supuesto una ecuación perversa para la mujer: mayor desigualdad salarial y menor presencia en los puestos directivos de las empresas”. Los números son rotundos. Un hombre de negocios gana casi un 19% más que una mujer que desempeña su misma función.
Es algo que tenemos delante y no lo vemos. Aunque si nos comparamos, entonces nos damos cuenta de que, como diría Joan Laporta: “No estamos tan mal, hombre”. Francia e Italia, pese al aura de modernidad que a veces vemos merodear por sus cabezas, están mucho peor que España.
Más de un partido político o sindicato recordó ayer que la crisis empezó llevándose por delante los puestos de trabajo de los hombres para terminar arrasando con el empleo femenino.
Sin embargo, no podemos decir que estábamos bien y que ahora estamos mal. Una cosa es que lo pensemos y otra que la realidad nos dé la razón.
Mucho se ha avanzado en este país en la conquista de los derechos y libertades de las mujeres. Con la crisis se ha retrocedido. No se puede negar, pero seamos sensatos: la crisis ha hecho retroceder no sólo los índices de presencia femenina en la dirección de empresas y en las propias compañías sino también ha arramblado con derechos de los trabajadores, servicios sociales y gratuidades.
Pero no hagamos de esto una tragedia. Esas conquistas volverán, pero para ello hay que exigirlas de la manera más universal que se conoce: en las urnas.
Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer y desde El Faro queremos felicitar a todas las mujeres. Lo ideal sería que éste no fuera un sábado más, sino el sábado de las mujeres. Tenemos un largo camino que recorrer. Nadie ha dicho que sea fácil. No lo es, pero en la dificultad está el encanto.





