Y pasan los días y seguimos afinando como hipócritas sobre determinados sucesos. Ya saben, hasta para eso hay clases. Que 4 jóvenes hayan muerto por culpa de dos criminales no debe ser lo suficientemente grave para que provoque la conmoción social. Mirar hacia otro lado es el ejercicio de una sociedad que solo se indigna para lo que quiere, aplicando el oportunismo como ley de vida.
Esos cuatro chicos: Bilal, Youssef, Mohamed y Mohamed murieron en el Sarchal porque dos individuos que hoy se esconden como cobardes les obligaron a arrojarse al mar. No he leído ni una sola exigencia de investigación sobre estos hechos por parte de las oenegés, tampoco he leído un posicionamiento crítico de las entidades que luchan por los derechos de las personas.
La conclusión es fácil, estos chicos no debían tener derechos. Igual que Moussa, el chico que optó por quitarse la vida frente al CETI. En un ejemplo de indecencia absoluta la Delegación del Gobierno sigue callada al igual que la dirección del CETI. No hablan, no dan ninguna versión oficial de por qué este chico que no llegaba a los 20 años cumplía una orden de prohibición de entrada en el centro del que alguien debe ser responsable.
Tendrá que contarnos el delegado del Gobierno por qué se aplican esos protocolos, quién los ordena, por qué en plena ola de frío este chico no podía entrar, si había hecho algo tan grave como para no acceder a unas instalaciones que se pagan con los impuestos de todos para ejercer de particular retención en la frontera sur de los inmigrantes haciéndole así el trabajo sucio al Gobierno evitando más problemas en la Península.
Pero nadie habla. De Moussa nada dicen, como tampoco de estos 4 chicos muertos sobre las que la población ni siquiera se pronuncia. Fíjense qué curioso que hasta la Ciudad Autónoma suele mandar mensajes de condolencias del alcalde Vivas en representación de todos los ceutíes por cualquier fallecido. Incluso esa misma administración ha guardado minutos de silencio por muertes de inmigrantes porque les parecía oportuno, les debía venir bien en agenda.
Un criterio que se les vuelve en contra como un boomerang de las vergüenzas para evidenciar esa discriminación gravísima en la que incurren. Cuatro chicos muertos porque les obligaron a echarse al agua frente al Sarchal y nadie dice nada. Un joven ahorcado frente al CETI y todos se callan.
Qué bonito ejemplo estamos dando como sociedad y qué nivel más bajo de indecencia estamos ocupando.






