La salida de ceutíes a la Península ha motivado las críticas desde muchos ámbitos y ha suscitado la protesta de quienes llevan soportando toda la pandemia el estar ‘encerrados’ en Ceuta, sin salir por haber cometido el único pecado de ser responsables. Se han aportado cifras: más de 4.000 personas se han ido desde el miércoles al sábado pasado. Se hacen advertencias que finalmente no se van a cumplir y se refuerzan los controles aunque nacieron ya equivocados al permitir esa sangría de salidas constantes y permanentes que no hace sino incrementar el foco de riesgo. La movilidad exterior constituye el motivo de crítica, aparcando y dejando de lado la interior, la que se produce en nuestra tierra. Medicina Preventiva, que no se corta un pelo en sus informes, alerta de las cifras “escandalosas” que marcan esa movimiento de quienes se quedan en la ciudad y adoptan comportamientos de riesgo con peores consecuencias que quienes han hecho un viaje a la Península. Pero de estos no hablamos, quizá preferimos centrar nuestra criminalización exclusivamente en quien pilló el barco para cruzar al otro lado en plena pandemia sin importarle nada la situación.
Las escenas que vemos a diario en la calle demuestran que el comportamiento es de todo menos responsable. Se dictan decretos para que no los cumplan quienes acuden a terrazas, cafeterías, restaurantes...Terminan quedando en papel mojado. Cualquiera que se dé una vuelta por Ceuta verá que nadie cumple con el modo correcto de usar la mascarilla ya que han adoptado el ‘modo babero’ sin toparse con los controles policiales que debieran ser obligados. Nadie acata las normas en cuanto a distancia o formación de grupos, y terminamos viendo entradas de locales atestados de personas. Y no hablamos de que sean escenas casuales ni mucho menos. Medicina Preventiva aludía a una situación “escandalosa” pero se quedó corta en sus apreciaciones dado el espectáculo que todos hemos podido ver y seguimos viendo en estas vacaciones en nuestras calles.
Está bien criticar a quien se ha ido fuera en un claro ejercicio de insolidaridad y egoísmo, pero no olvidemos a quienes, quedándose aquí, no están cumpliendo y están incluso provocando un riesgo sanitario mayor para todos.
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