Dar una vuelta al convenio entre el Ministerio de Educación y Cultura y la Ciudad Autónoma es una de las prioridades que para el próximo curso tiene la Dirección Provincial del departamento ministerial, según ha manifestado a esta redacción el próximo máximo responsable del Ministerio, Leon Bendayan.
Desde su punto de vista lo que, tras quince años de existencia de este convenio, cabe hacer en estos momentos es abrir una reflexión y ver cuales han sido los resultados de los distintos programas que se han estado aplicando a lo largo de estos tres lustros y los resultados que han ofrecido. Ya quiso al final del pasado año iniciar esta reflexión conjunta entre las dos administraciones, pero no había tiempo material, con lo cual, ahora, con tiempo por delante, piensa que para el próximo curso escolar sí será posible.
Otro de los asuntos que desea también analizar el mismo Leon Bendayan es el del personal. Ahora mismo, son más de noventa los profesionales de la enseñanza en nuestra ciudad que están acogidos a esta relación contractual entre ambas administraciones y que prestan sus servicios en todos los colegios públicos de Ceuta.
Un aspecto que se considera clave por parte de la Dirección Provincial del Ministerio de Educación es adoptar las medidas pertinentes para introducir determinadas preocupaciones del alumnado y del profesorado que no existían antes. Considera Bendayan que "estamos en una sociedad cambiante y un convenio debe abordar e ir adaptándose a todas esta variaciones". Por ello, apunta, por ejemplo, a dos temas muy en candelero en la escuela de hoy en día como son el ciberbulling o el acoso a través de las redes sociales.
Este convenio comenzó a funcionar, coincidiendo con la llegada de Juan Vivas a la Presidencia de la Ciudad Autónoma y fue uno de los puntos que negoció al comienzo de su mandato con los entonces máximos responsable educativo a nivel nacional.
Se preparó un borrador, donde, luego, al final, por parte del Ejecutivo ceutí se ponía encimade la mesa entre un veinte o un veinticinco por ciento del coste global y la gran parte la asumía de manera directa el departamento ministerial. Sin embargo, a partir de 2004, ya con el PSOE, el Gobierno central fue rebajando su participación y la Ciudad incrementando el suyo, hasta llegar, más o menos, al reparto actual, donde Madrid aporta unos quinientos mil euros y la Ciudad Autónoma, un millón y medio. Ese incremento vino a partir de que el Ministerio quiso, en un momento determinado, realizar contratos de media jornada a los profesores que estaban adscritos al convenio.






