La festividad de La Mochila hizo que gran parte de la población no acudiera al monte, como marca la tradición, sino que se fueron a la playa, porque es cierto que las temperaturas que se alcanzaron ayer en nuestra ciudad no son las normales para esta época del año. Recordemos cómo en otras ediciones muy cercanas hasta se tuvieron que suspender las acampadas nocturnas que muchos jóvenes hacen la noche antes, debido a que todo estaba enfangado. De todas maneras, hay que destacar que nuevamente, a pesar de que son miles de personas las que salen de sus casas para acudir a los distintos lugares de celebración de esta tradición tan ceutí, no hubo que reseñar ningún incidente digno de mención. Tanto el presidente de la Ciudad como el delegado del Gobierno tuvieron la oportunidad de revisar el dispositivo que se había diseñado por las dos instituciones y que se había puesto en marcha la noche del jueves a partir de las ocho. Hay que agradecer la colaboración de todos los profesionales que han intervenido porque la coordinación ha sido perfecta. Aún así, en previsión de que nos encontramos ante un largo puente, la Ciudad ha decidido que el dispositivo seguirá en marcha hasta el mismo domingo por la noche, por si son muchos los que han preferido continuar en el campo o en la playa.
Y no hay que dejar de lado el civismo demostrado por los ceutíes, con un comportamiento verdaderamente ejemplar.
Una fiesta muy nuestra donde la religión no está presente y que es celebrada por todas las confesiones que conviven en Ceuta. Que quienes continúen hasta el domingo gocen de la misma tranquilidad que este 1 de noviembre.





