Un menor marroquí del centro La Esperanza tuvo que ser atendido de urgencia en las propias instalaciones de Hadú y trasladado al Hospital después de que uno de los policías locales asignado allí lo encontrara inconsciente en una habitación.
El agente fue avisado por otros menores que vieron cómo el niño usaba un cordón de su chándal para atarlo a una llave de paso y a su propio cuello. Los trabajadores actuaron con rapidez para alertar tanto al 061, que desvió a sus unidades, como, por protocolo, a la Policía Nacional y Local.
No obstante la primera intervención prestada para evitar un mal mayor fue la de uno de los agentes locales que se encontró con el interno, de 17 años, ya inconsciente y lo liberó del cordón. Tras su valoración médica este joven, que lleva en La Esperanza desde el pasado 4 de diciembre, volvió al centro en donde está siendo controlado y tratado por los trabajadores.
Ahora el Área de Menores indagará las causas que han llevado a este chico a obrar así. Se sospecha que pudiera estar siendo presionado por otros menores del propio centro. Es un joven muy colaborador e integrado en sus tareas, pero no se sabe a ciencia cierta qué presiones y de quién podría haber recibido.
No obstante se trasladará este caso a la Fiscalía para actuar en consecuencia sobre este asunto. Los trabajadores del centro, donde se acoge a los MENA llegados a la ciudad, actuaron con rapidez para activar el protocolo oportuno ante una situación inesperada y ahora se investigará sobre lo ocurrido por si se derivará una posterior actuación contra algunos internos.
La labor de los que allí trabajan es complicada en un centro cada vez con mayor número de internos y con casos complicados a los que se debe hacer frente, protagonizados con niños con enfermedades o discapacidad abandonados por sus padres.
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