Mandar a menores marroquíes acogidos por la asociación Engloba a limpiar un coche bajo el argumento de que están participando en una “actividad lúdica y formativa para fomentar su responsabilidad” es una barbaridad. Tanto lo es que se debería dar una explicación inmediata de lo sucedido. Ni es formación, ni fomenta la responsabilidad, ni es lúdico. Además que supone un grave incumplimiento de las ordenanzas municipales. No sé qué se puede enseñar con este tipo de acciones salvo que se busque normalizar una reprimenda del tipo: tú manchas el coche, tú lo limpias. Hay multitud de tareas que se pueden mandar a los menores que acoge esta asociación, y de los que por cierto son responsables, antes de escenificar este puro esperpento. Cualquiera tendría más sentido que la de limpiar un vehículo del que se debería decir su titularidad. Si esto se quiere disfrazar de normalidad no lo es y, sin duda, merece que se abra una investigación para conocer quién ha ideado este tipo de programa y en qué se ha basado para ponerlo en marcha, si solo ha tenido lugar en un momento concreto o se ha dado más veces, así como qué criterio pedagógico se aplica para llevar a cabo tal acción.
Son muchas las áreas que cuentan con trabajadores implicados con los menores, áreas en las que se idean múltiples actos para favorecer su integración y para que se sientan útiles, sin que entre esas medidas esté la de limpiar un vehículo en mitad de la calle. Quizá de trasfondo de estas decisiones esté la ausencia de una atención adecuada, de una forma de gestionar o de un conocimiento sobre cómo se tiene que tratar todo lo relacionado con la acogida de menores marroquíes para evitar que estén en las calles.
Desde luego limpiando un coche no se fomenta responsabilidad ni integración. Más bien lo contrario. Tampoco se entretiene a unos menores para que no vuelvan a las calles. No. Lo que se hace es normalizar conductas impropias y que además incumplen las normas que hay en vigor.
Las explicaciones faltan en torno a unos hechos que no han sido los más acertados ni los que se tendrían que haber producido.






