A nada de llegar a Algeciras desconecto de la realidad. Quiero no pensar, borrar este mes terrible para Ceuta, imaginarla como siempre, abrazada al Atlántico y al Mediterráneo, rodeada de mar, vigilada por pavanas que surcan las olas.
Salgo a las 5 de la mañana desde la ciudad de las palmeras que siempre esperan mi vuelta. Voy ligero de equipaje preparado para todo y para nada. Conforme pasan los años habito en la incertidumbre sin importarme dónde me llevará el río de Heráclito.
Lllevo viajando en BlaBlaCar muchos años, acumulo 60 viajes, 60.000 Kilómetros, 20 destinos por la piel de toro y haciendo amigos: en pocas horas nos contamos la vida, sabremos que, posiblemente, no volvamos a coincidir nunca más. Es la sensación de resumir en muy poco tiempo todo una vida. Personas anónimas y desconocidas comparten historias vitales, experiencias, culturas...un reguero de conversaciones en las que el alma toma la palabra.
Los trayectos Elche/ Algeciras son habituales en Verano, primavera e invierno, siempre coinciden con las vacaciones del instituto. Me pregunto quiénes serían mis compañeras del bla blacar, con qué personas compartiría las próximas 6 horas efímeras.
El destino me hizo coincidir con Melisa y Patricia; con ellas te irías a recorrer el mundo. Es posible que el destino tenía previsto este encuentro.
Melisa era Venezolana, se enamoró y se quedó en España comenzando otros capítulos: trabajo, amigos, experiencias, proyectos. Nos relató la agonía de Venezuela, el pasado terremoto en el que murieron dos amigos y una nostalgia disipada de nostalgias de su país, ya tan lejano.
Patricia era la calma, el sosiego, la luz que despide cualquier tempestad. Ser azafata de vuelo le permitía perderse por distintas ciudades, callejear lo invisible y palpar un aire limpio y relajado. Me recomendó una película que parecía retratar su alma, ‘Perfect Days’, el mensaje se basaba en la coexistencia de la alegría y la tristeza, la belleza de la vida y el peso de la soledad.
También me regaló un texto de Anaís Nin: “ A veces la vida es tan intensa o compleja que resulta imposible ponerla en palabras.” ( Diario íntimo de Anaïs Nin).
Hubo tiempo para saborear un bizcocho de calabaza, un café y contar las desventuras de Rogelia y Patricia, dos gallinas que se hacían la vida imposible.
Melisa y Patricia, viento en popa hacia Barbate Zahara de los Atunes, el Palma, Vejer de la Frontera y Tarifa.
Somos polvo de estrellas, partículas que coinciden en universos a millones de años luz.






