Ceuta es un lugar dotado de unas excepcionales condiciones naturales. La palabra que mejor nos define es la diversidad. Tal y como explicó nuestro compañero, el geólogo Paco Pereila, durante la excursión que organizó la fundación Museo del Mar con motivo del Día de la Geodiversidad, Ceuta es considerada, en la comunidad científica, como uno de los lugares con mayor geodiversidad de nuestro país. El mismo concepto de lo diverso puede aplicarse a la flora y fauna terrestre, pero, sobre todo, a la marina. Esta biodiversidad se ve incrementada de manera significativa por ser paso obligado para las aves en sus rutas migratorias, así como para multitud de otras especies, como cetáceos, peces, mariposas, libélulas y un largo etcétera. Precisamente en el otoño podemos disfrutar de grandes concentraciones de atunes, delfines, pardelas cenicientas y otras especies de aves marinas en la bahía sur de Ceuta. Se trata de un espectáculo de la naturaleza único que se puede disfrutar en barco o, simplemente, con unos prismáticos desde la costa. Sin duda estas importantes concentraciones de vida marina atrajeron a fenicios -de los que se ha hablado mucho estos días durante las XXVIII Jornadas de Historia del IEC-, y, sobre todo a los romanos, que aprovecharon la riqueza piscícola del litoral para instalar importantes factorías de salazones y salsas de pescado en el istmo ceutí.
Por otro lado, nuestro suave clima ofrece unas óptimas condiciones para el asentamiento humano, tal y como demuestra el hecho de que Ceuta haya estado ocupada desde la prehistoria hasta la actualidad casi de manera ininterrumpida. La aludida abundancia de recursos marinos ha sido clave en el desarrollo económico de Ceuta durante buena parte de su historia. Hasta los años sesenta del pasado siglo XX abundaron las industrias de conservas de pescado, pero este sector entró en crisis por distintos motivos y desapareció. Luego llegó la época de los bazares y tiempo después el del llamado “comercio atípico” con Marruecos. Uno tras otros ha ido eclipsando los modelos económicos desplegados para mantener un sistema sostenido y apuntalado por el sector público. Sin él la economía de Ceuta se hubiera derrumbado hace mucho tiempo. Ahora la Ciudad Autónoma ha apostado, nunca mejor dicho, por el juego “on line”, y por la economía digital, azul y verde.
En el campo de economía digital uno de los proyectos estrellas es la instalación en la ampliación del puerto de un megacentro de datos. Sobre este tipo de instalaciones se han encendido, nunca mejor dicho otra vez, todas las alarmas por sus intensos consumos de agua y energía. Precisamente hoy mismo se ha hecho público un informe del relator de la ONU sobre el acceso al agua potable en el que pide una moratoria para los centros de datos. El autor del informe, el aragonés Pedro Arrojo, considera que se están primando este tipo de proyectos respecto a otro tipo de iniciativas que generan más puestos de trabajo y tienen menos impactos ambientales asociados. Por todo ello, concluye su informe con la solicitud a las administraciones públicas nacionales e internacionales que promuevan “una moratoria de la puesta en marcha de centros de datos” y que proporcionen “información clara sobre su consumo de agua y energía”. “Deben fijarse prioridades sobre la base de la transparencia y la información adecuada, con arreglo a los principios de sostenibilidad, equidad y goce efectivo de los derechos humanos, a fin de regular las demandas de agua y energía de dichos centros”.
El Gobierno de España se adelantó al informe del relator de la ONU con la aprobación este verano con la redacción de un proyecto de real decreto que quiere obligar a estas instalaciones a informar de su eficiencia energética y consumo de agua, así como a aprovechar el calor residual de sus equipos, siguiendo los criterios establecidos en la directiva europea de eficiencia de 2023. Según informaba el periódico “El País” en los primeros días de agosto, los promotores de los nuevos centros de datos estarán obligados a dar información precisa sobre su eficiencia energética, el gasto de agua potable, el tipo de refrigerantes utilizado y el referido calor residual. Además, se requerirá que las solicitudes de implantación de los centros de datos vengan acompañadas de su impacto en el territorio y en la economía local, con indicación detallada de los empleos directos e indirectos que crearán.
Del proyectado megacentro de datos que quieren instalar en la ampliación del puerto de Ceuta no se han dado muchos detalles, ahora ya sabemos el motivo. Interesa que pase desapercibido para la ciudadanía. Hay una preocupación creciente entre los expertos en economía y gestión del agua, así como en eficiencia energética, sobre el alto coste ecológico de este tipo de instalaciones. Esta inquietud ante la imparable proliferación de centro de datos por todos lados llevó a la Unión Europa a redactar y a aprobar la directiva 2023/1791, relativa a la eficiencia energética, acompañada de un reglamento relativo a la primera fase del establecimiento de un régimen de evaluación común de la Unión para centros de datos. Ambos documentos sirven de base al proyecto de real decreto que, como hemos señalado, está tramitando en estos momentos el gobierno central.
Tal y como sabemos los ceutíes no se distinguen las administraciones en nuestra ciudad por su coherencia y transparencia. La ampliación del puerto fue, como recordarán, un auténtico desastre medioambiental con el vertido para su relleno de todo tipo de residuos. Se justificó ante la opinión pública por la urgente necesidad de dotar al puerto ceutí de una terminal de contenedores. La realidad es que nunca se ha visto allí un contenedor, a excepción del que instalaron para alojar a los trabajadores que controlaban la entrada y salida de camiones que vertían su contenido en el mar. Aquella gran superficie “perdida para el mar” y ganada para la basura quedó en barbecho mucho tiempo hasta la súbita aparición de otra moda empresarial que puso su vista en Ceuta, el de las plantas de biocombustibles. Tampoco salió para adelante por incumplir el Real Decreto de Actividades Molestas, Insalubres y Nocivas que sigue vigente en Ceuta, a pesar de estar fechada esta normativa en el año 1961. La idea más reciente, aunque previa al megacentro de datos, era implantar una planta de reciclaje de residuos en la ampliación del puerto.
En cuanto a la falta de transparencia no hay quién gane a la Ciudad Autónoma de Ceuta. Lo sabemos muy bien quién nos dedicamos a la protección y conservación del patrimonio natural y cultural. Ni se convoca al Consejo Sectorial de Medio Ambiente ni tampoco tenemos voz ni voto en la Comisión de Patrimonio Cultural. También es conocedora de la opacidad de la Ciudad Autónoma de Ceuta la oficina del Defensor del Pueblo. No esperamos, por tanto, ningún gesto de transparencia de la Ciudad respecto al proyecto del megacentro de datos, si es que finalmente éste proyecto sigue adelante. A esta altura cualquier sabe el futuro que le aguarda a la ampliación del puerto. ¿Quizá un parque de atracciones, o bien un circo permanente? Bromas al margen, alguien debería dar explicaciones detalladas sobre los impactos asociados al megacentro de datos y su incidencia en la economía local. No nos sobra precisamente el terreno en Ceuta y tenemos que seleccionar muy bien a los que dedicamos para obtener el mejor rendimiento en cuanto a servicios para la ciudadanía y la creación de empleo, que no somos muchos en su fase operativa por su alto grado de automatización.
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