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Me duele Ceuta invadida

Por Antonio Guerra Caballero
26/08/2026 - 07:08
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Imagen de archivo

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Aunque en julio de 2025 anuncié que dejaba de escribir sobre Ceuta, tras haber venido colaborando durante 25 años todos los lunes en El Faro de Ceuta con más de 1.200 artículos, hoy, retomo el intento por una sola vez, porque me duele y me entristece Ceuta en extremo que hasta 80.000 magrebíes y subsaharianos la hayan invadido, al menos, con la plena aquiescencia de su ministro marroquí de Justicia, Abdelatf Ouahbi, que la reivindica. Ya, en alguna ocasión, también el Presidente de la Cámara del Parlamento de Marruecos, Enaam Mayara, llamaba con vehemencia a recuperar Ceuta y Melilla por Marruecos, pareciendo estar ambos completamente ayunos en la historia de la españolísima ciudad, a pesar de que, el primero, después se vio obligado a disculparse por tan monstruosa irresponsabilidad suya, ante las protestas internacionales que se le vinieron encima.

Residí en Ceuta 27 años, sumadas las tres veces que fui voluntariamente a ella como funcionario civil del Estado. Pero también la defiendo aquí como admirador perpetuo que soy de la misma, de su buena gente, sencilla, bondadosa, cordial y buena, en la que siempre allí encontré la mano tendida y el gesto generoso en las cuatro culturas, española, musulmana, hebrea e hindú, que siempre han sido ejemplo de la más pacífica convivencia. Por lo que no puedo permanecer en silencio ante la brutal irrupción de más de 80.000 invasores violentando la frontera española, por mujeres, niños y niñas menores de edad no acompañados y algunos adultos, a los que, según los medios marroquíes, se les ha estado alentando a invadir España desde Marruecos, a modo de como aquella famosa “marcha verde” organizada en 1975 para reclamar que el antiguo Sahara Español fuera anexionado a Marruecos, pese a haber estado encomendada su administración a España, bajo la tutela de las Naciones Unidas, con vistas a la celebración allí de un referéndum para que libremente el pueblo saharaui se autodeterminara.

Lo quiera Marruecos, o no, Ceuta, tanto desde el punto de vista jurídico, como por su pasado histórico y por sentimiento de la inmensa mayoría de los ceutíes, ha sido siempre española. Es más, los propios ceutíes se sienten incluso más españoles que los demás de la Península Ibérica, porque fueron ellos mismos los que decidieron serlo, solicitando por escrito al rey español Felipe IV para que se les concediera su carta de naturaleza española, que el monarca les otorgó mediante Real Cédula de 22-04-1645. Incluso los ceutíes se tienen por ser España misma, por haber sido los que, en su día, pidieron ser españoles tras haber pertenecido antes a Portugal.

Lo lógico y razonable hubiese sido que, si Marruecos de verdad cree que Ceuta es suya, lo primero que jurídica y legalmente tendría que hacer es presentar al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas algún título de propiedad que pruebe sus imaginarias elucubraciones que, de ser ciertas, sería la única forma que tendría en Derecho de reclamarla, al ser la O.N.U. el único Organismo internacional competente para dirimir el litigio.

Marruecos ni siquiera llegó a constituirse en Estado libre y soberano, en el mejor de los casos para el país, hasta el año 1632. Anteriormente, sólo había sido un mosaico o conglomerado de cabilas anárquicas que, hasta el reinado de Muley Ismail, nunca acataron la autoridad de un poder central y, después de él, volvieron a caer en el desorden, la anarquía y la lucha por el poder de las distintas dinastías reales que pretendían arrogárselo. Aunque, en realidad, Marruecos, no fue Estado independiente y soberano, de forma plena, para que pudiera ser considerado como sujeto de derecho internacional, hasta que en 1956 España le concedió la independencia total. Aparte de que Ceuta fue española más de mil años antes de que Marruecos existiera como Estado y fuera sujeto de Derecho Internacional, desde la época de la Hispania Transfretana, con capitalidad en Ceuta.

De ningún modo, son formas civilizadas en el siglo XXI pretender anexionarse Ceuta con bravatas, amenazas, chantajes y falsas acusaciones, a base de invadirla ilegalmente, jugando con la inocencia de hasta unos 80.000 niños menores no acompañados que ya hace un año, también se les alentó a invadirla a través de la frontera del Tarajal, a modo de “marcha verde”, como antes hizo Marruecos en el Sahara. ¿No hubieran merecido esos inocentes niños que se les acogiera de forma más humanitaria, con ternura y protección en su país, en vez de tenerlos ahora vagando tanto tiempo en Ceuta, sufriendo abandono a su suerte, muchos de ellos con enfermedades epidémicas infectocontagiosas, más teniendo que malvivir en condiciones infrahumanas que dan pena, buena parte de ellos superviviendo gracias al acogimiento y la caridad ceutí?.

Desde el Derecho Internacional y las instituciones transnacionales, la Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional referentes a las relaciones de amistad y a la cooperación entre los Estados, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, contenida en la Resolución 2625 (XXV) adoptada por la Asamblea General el 24-10-1970, se adoptó el primer principio recogiendo que “los Estados, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, cuyo territorio ceutí y español es el que ahora se ha invadido violando sus fronteras.

Además, Marruecos tiene firmado y ratificado, de su propio puño y letra, por numerosos de sus mismos reyes, ministros y consejeros delegados, que Ceuta es española, ya sea en tratados, acuerdos, convenios, arreglos pacíficos, actas, convenciones, paces, etc. otorgando su autorización y pleno consentimiento para que Ceuta fuera plenamente española, que, hoy, en Derecho Internacional, es una cuestión pacífica e indubitada. Aunque, cada vez que a Marruecos le conviene, pretenda crear un clima ridículo enrarecido, de tensión y violencia, intentando llamar la atención internacional bajo la apariencia de la “ocupación ilegal” española, que dicho país se inventa, pero que nunca ha existido, como no sea la suya propia marroquí del Sahara.

Existe el Tratado hispano-marroquí, de 9-09-1609, en el que Marruecos reconoce la soberanía de España sobre Ceuta. También figura en el Tratado de paz y comercio celebrado el 28-05-1767. En el Tratado de amistad y comercio, de 30-05-1780. El siglo XVIII finaliza con la conclusión en Mequínez de los Olivares del nuevo Tratado de paz, amistad y navegación, comercio y pesca, de 1-03-1799, que se renovaron y ratificaron en el tratado del año 1767, en el convenio de 1780, y en el Arreglo de 1785, en cuyo artículo 15, se delimitan los límites de Ceuta a lo largo de toda la frontera. En el Tratado de 1799, igualmente Marruecos reconoce explícitamente la soberanía española sobre Ceuta. En el Acuerdo de 25-08-1844 satisfaciendo varias reclamaciones en lo referente a los límites de Ceuta, al que se anexan tres instrumentos relativos a su ejecución que son los Convenios de Tánger de 25-08 de agosto y 7 de octubre de 1844, así como el Convenio de Larache, de 6-05-1845, conteniendo varias aclaraciones al Convenio de Tánger de 25-08-1844.

En el artículo I del Convenio hispano-marroquí de Tánger de 25-08-1844, se dice: “Que las fronteras de Ceuta se restituyan al estado en que se hallaban hace siete años antes de que los moros se apoderasen de ellas y desposeyeran a los cristianos de Ceuta; cuya petición española recibe la conformidad marroquí al artículo XV del Tratado”, petición que por parte de Marruecos recibe la respuesta de que: “habiéndose verificado tal injusticia, el infrascrito por nuestro Amo, el protegido de Dios, se obliga a que se restituyan dichos límites al mismo estado en que estaban desde el tiempo de Nuestro Amo y desde el tiempo de sus predecesores purificados”, añadiéndose que: “el Sultán conviene también en que se coloquen mojones para marcar las fronteras”.

En el acta de ejecución del artículo Iº del citado Acuerdo de 7-10-1844, se dice que el mediador colocó la señal para marcar mejor “los mencionados límites (entre Ceuta y Marruecos) como estaban antiguamente…”. Después, en el Convenio de 6-05-1845 se insiste en su artículo. 1º que: “Las fronteras de Ceuta serán restituidas al estado en que se hallaban antiguamente y conforme al artículo XV del Tratado de paz vigente. Esto ha sido ejecutado y cumplido en todas sus partes en 7 de octubre último (23 Ramadan 1260), como se halla mencionado en el expresado Tratado que existe entre Su Majestad la Reina de España y el Sultán marroquí”.

En el Tratado de paz y amistad, hecho en Tetuán, el 26-04-1860, se reconoce por parte de Marruecos la soberanía de España sobre determinados territorios. Conforme al artículo 2 se conviene en ampliar “el territorio jurisdiccional de la plaza española de Ceuta hasta los parajes más convenientes para la completa seguridad y resguardo de su guarnición…”. En el artículo 3º que: “… S. M. el Rey de Marruecos ‘cede’ a S. M. la Reina de las Españas, en ‘pleno dominio y soberanía todo el territorio comprendido desde el mar, partiendo de la punta oriental de la primera bahía de Handg Rahma en la costa Norte de la plaza de Ceuta(…) formando el todo un arco de círculo que muere en la ensenada del Príncipe Alfonso… en la costa Sur de la mencionada plaza de Ceuta, según ya ha sido reconocido y determinado por los Comisionados españoles y marroquíes, con arreglo al Acta levantada y firmada por los mismos en 4 de abril del corriente año”

Con todo lo anterior, queda desvirtuada y desmontada la acusación marroquí de que España “ocupó” ilegalmente Ceuta. Esa es una falacia utilizada sin apoyatura verídica ni jurídica alguna. Nunca España ocupó Ceuta, que fue ya de plena soberanía española bajo la antigua Hispania Transfretana, cuya capital de ésta fue, precisamente, la misma Ceuta. Y antes, había pertenecido a los imperios romano y bizantino. Después, quienes sí la “ocuparon”, fueron los árabes el año 713, aunque luego, el año 931 fuera otro árabe, Abderramán III, quien la incorporara al Califato de Córdoba, justificándolo, porque “Ceuta - decía - nunca antes había pertenecido a ningún poder africano”. Y, por el Tratado de Lisboa de 13-02-1668, por el que definitivamente Portugal se separó definitivamente de España, Ceuta pasó a ser española democráticamente, por haberlo querido y acordado así los propios ceutíes.

Lo que sí se dio, legalmente, fue una “cesión” de Ceuta por Portugal a España; que, de “hecho” se le concedió en 1640 y, luego, se les ratificó, de “derecho”, por el citado Tratado de Lisboa de 13-02-1668, que fue por el que, tras dicha cesión por Portugal a España de sus anteriores derechos de soberanía sobre Ceuta, y la petición de la nacionalidad española de los ceutíes, con expresa renuncia de su derecho originario, se produjo, legítimamente la citada cesión, aunque la renuncia a la posesión no fuera voluntaria por Portugal, sino porque así lo tenían votado, aprobado y exigido los propios ceutíes entonces portugueses en un plebiscito.

Finalizada la II Guerra Mundial, en 1946 la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas elaboró la primera lista de territorios no autónomos, por tanto, sujetos a “descolonización”. Ni Ceuta, ni ningún otro territorio español figuró en la misma. Y lo mismo ocurrió cuando se confeccionó una segunda lista de territorios a descolonizar por las Naciones Unidas, el 15-12-1960. Nunca Ceuta llegó a figurar tampoco como territorio a descolonizar.

Más, ¿para qué Marruecos quiere anexionarse la españolísima Ceuta, que si algún día llegara a poseerla, la gran mayoría de sus habitantes que dejaran de ser españoles para pasar a ser súbdito marroquíes, se seguirían escapando de ella, tal como ahora sucede a diario, que en masa huyen de Marruecos a España, incluso jugándose todos los días la vida cientos y cientos de marroquíes, con tal de poder conseguirlo para poder gozar de libertad, democracia, bienestar social, político y económico de que pueden disfrutar en cuanto abandonan Marruecos y pisan el territorio español ceutí, donde tan complacidos se sienten disfrutando de la ciudadanía ceutí y de la naturaleza española, pero que, en cuanto Ceuta pasara a ser marroquí, su propio país volvería a tener en ella prohibido pasarse sus habitantes al territorio peninsular español, libre y democrático?

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