A Ceuta no hay que darle lecciones de convivencia. Ese es, sin duda, su gran tesoro. Aquí se convive, se normaliza lo que en otras ciudades es un engranaje forzado de una máquina. En Ceuta, al contrario, las piezas se adecuan perfectamente a sus espacios, trabajando día a día para que no se salgan, no dejen de funcionar, no se tuerzan.
Hay quienes se empecinan en ello, en enturbiar, en enfrentar, en dividir. Son los menos. Lo sabemos, aunque el ruido a veces cobre demasiado protagonismo, se le dé mayor importancia de la que debe tener. No es lo que interesa. No debe.
Casi 200 personas participaron ayer en el Iftar institucional promovido por la Fundación Premio Convivencia, celebrando en comunidad la ruptura del ayuno en este mes sagrado de Ramadán.
Miembros de distintas comunidades religiosas, autoridades civiles y militares, representantes de variadas entidades, partidos y asociaciones compartieron espacio en el centro cultural Estación del Ferrocarril, el más representativo de lo que es la esencia de la convivencia.
“Los ceutíes hemos aprendido que el respeto es la base, la convivencia el camino y el destino debe ser la fraternidad”, expuso el presidente de la Ciudad, Juan Vivas. Esa base debe ser inquebrantable, no tiene que permitir ninguna fisura ni quiebra, absolutamente nada que perturbe lo que tanto ha costado.
La imagen de este Iftar es la fotografía de la auténtica Ceuta, la que celebra actos abriéndolos a las distintas comunidades, aprendiendo unos de otros, respetando, conviviendo y entendiendo gestos, palabras, momentos o periodos tan especiales como este Ramadán, este mes sagrado, en el que el concepto de sacrificio se hace grande, como el del respeto y el afecto.
Ceuta sabe desde hace mucho tiempo cuál es el camino. Lo sigue con orgullo. Ahí está la grandeza, la que se debe conservar.







Todo es mentira, estos actos demuestran la hipocresía de los subvencionados y de los pelotas de turno, solo hay que repasar las fotos para fijarse en la clase de personajes que hay, presidentes vitalicios de barriadas, recaudadora de votos, imanes que por cincuenta euros te dicen que Mahoma nació en Marruecos, presidentes de comunidades religiosas musulmanas parecidas al OPUS, y un Juan vivas disfrutando de lo fantástico de cómo se vende un producto con contenido vacío y que nos cuesta a los ceuties cientos de miles de euros, disfrutad de lo votado