Lo prometido es deuda y parece que las medidas que se adoptaron ayer en el Consejo de Ministros para facilitar a los residentes en Ceuta, Melilla, Baleares y Canarias la manera de acreditarse a la hora de la compra de los billetes, ya sean aéreos o marítimos, van en ese sentido. La ministra lo había prometido recientemente en una comparecencia que había tenido en el Congreso de los Diputados y ha cumplido. Ahora mismo, se da un periodo de seis meses a todas las partes implicadas en la venta de billetes para que se acoplen de manera definitiva al programa del departamento ministerial que permite la comprobación de las residencias y además se da un salto cualitativo importante al añadir el pasaporte como documento, además del DNI, para que sirva de acreditación. La etapa que durará dos años del certificado de empadronamiento emitidos por los ayuntamientos pasará a mejor vida y volveremos a una normalidad a la hora de poder viajar y acreditar la residencia en los territorios no peninsulares. Se entiende que, de esta manera, el departamento ministerial habrá tenido tiempo para poner todas las cartas encima de la mesa y luchar contra ese fraude a las arcas estatales, de manera especial en los viajes aéreos, en unos momentos donde no sobre ni un euro. Confiemos luego en la fiabilidad de ese programa del propio departamento ministerial.





