Omar El Bastrioui se pasó la tarde de ayer sentado en la sala de espera de la comisaría de la Policía Nacional en Ceuta. Junto a su mujer y dos hijos, el ex marinero de 63 años de Tetuán hacía tiempo para ver si por fin podía conseguir un pasaporte para su niña de dos meses, un bebé que dormía ajeno a la “preocupación” de sus mayores. Los padres solicitaron hace “casi dos meses” el documento por internet. Hasta el día 26 no tienen turno. Demasiado tiempo para ellos, que quieren viajar a Marruecos para celebrar con los suyos la Fiesta del Cordero del 17. “Pido por favor que me despachen ya”, rogaba el hombre. “Quiero llevarme a la niña. Es una fecha muy importante para mí y quiero pasarla con la familia”.
El caso de Omar no resulta una excepción. Vecinos de la ciudad autónoma llevan tiempo quejándose de que la espera para renovar los documentos oficiales se prolonga demasiado. Para comprobarlo basta echar un vistazo a la página en internet de la Policía o llamar al teléfono destinado al mismo fin.
“Saturado”, anuncia la página ante el intento de solicitar turno en la comisaría ceutí. “No se han encontrado horarios disponibles”. El resultado es el mismo por vía telefónica. “No se dispone de citas libres para los próximos días”, avisa una voz grabada. Desde la Policía informaron de que la espera mínima se alarga dos meses. La mejor forma de lograr vez, señalaron, es conectarse a las doce de la noche ya que “el sistema informático no da citas más allá de un plazo de 60 días. Si ese tiempo está copado, hay que esperar al día siguiente”. La situación, agregaron desde el instituto armado, se repite en otras ciudades españolas. “Hay gente que llama desde Algeciras, La Línea de la Concepción y hasta Málaga”, explicó un miembro del cuerpo.
Mientras tanto, Nadia Mohamed seguía esperando. La ama de casa de 32 años perdió la tarde ayer en la jefatura para tratar de renovar su pasaporte y los documentos oficiales de su hermana. “Le robaron hace dos semanas el bolso y tiene que esperar hasta enero. Es demasiado”, criticaba. “Los documentos son imprescindibles aquí. ¿Qué hacemos si tenemos que salir a Marruecos?”.
Sentado en una silla y con la cabeza apoyada en la pared, Hassan Muley se empezaba a impacientar en la sala de espera de la Policía. Y eso que contaba con la compañía de un amigo. Su carné había caducado el 4 de septiembre y hasta ayer no pudo renovarlo. “Tuve que pedir turno por internet”, indicaba este militar de 20 años. “El teléfono no iba bien y costaba demasiado. Uno no puede gastarse dinero en esto. No puede ser. Yo ya estoy cansado. Imagínate si tuviera una urgencia para viajar o cualquier cosa. ¿Qué podría hacer?”.
A la media hora, la cara de Hassan cambió. En su cartera ya guardaba su nuevo DNI: “Por fin”.






